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Historias que reflejan cómo el racismo sigue presente en Cali

Julio 19, 2020 - 11:55 p. m. Por:
 Alejandra Escobar, Semillero de Periodismo UAO- El País

Luis Bermúdez considera que fue discriminado por su color de piel por los organizadores de un festival de rock en Cali. Él ni sus compañeros de la banda fueron tenidos en cuenta porque “no somos blancos, de pelo largo ni mono”.

Especial para El País

En tema que algunas veces pareciera quedar en el olvido volvió a ser el centro de atención en todo el mundo: el racismo. Y aún viene prendiendo las redes sociales y motivando masivas manifestaciones en diferentes ciudades del orbe   después de que el pasado 25 de mayo,   en el estado de Minnesota, Estados Unidos, un hombre negro falleciera a manos de un agente policial de Minneapolis.

Su nombre era George Floyd, un ciudadano de 46 años que fue asfixiado por un policía blanco cuando este se le arrodilló sobre su cuello por casi nueve minutos durante un arresto, porque presuntamente, Floyd entregó un billete de US$20   falso para pagar una factura.

Eso causó que en varios estados del país norteamericano y en ciudades europeas como Londres, Madrid y París se organizaran  protestas para rechazar este acto considerado racista. En Colombia, el 1 de junio, la cantante Goyo, de la agrupación ChocQuibTown y varios artistas más denunciaron por redes sociales el presunto asesinato de Anderson Arboleda, un afrodescendiente de Puerto Tejada,  a manos de un miembro de la Policía Nacional.

Los hechos ocurrieron el 19 de mayo cuando, al parecer, el joven fue golpeado tres veces en la cabeza con un bolillo por un agente policial por infringir el aislamiento.

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Tiempo después, el muchacho de 19 años fue llevado a la Fundación Valle del Lili Hospital Universitario en estado de coma y falleció el 21 de mayo, lo que provocó que ciudadanos de Puerto Tejada salieran a las calles, sin importar la cuarentena, a clamar justicia.

Según una encuesta realizada en 2018 a 1663 personas de distintas etnias del país, por el Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes, se pudo establecer que la comunidad afrocolombiana es el grupo étnico que más se ha sentido discriminado en el país: el 19,8 %; seguido de la comunidad indígena (14,2 %); otras etnias (4,2 %), los mestizos (3 %) y los blancos (1,9 %).

Racismo, ¿insignificante?

En Cali, muchas son las personas que han sido víctimas de actos racistas, sin embargo, muy pocas hablan al respecto debido a que en su cotidianidad podrían considerarlo algo “insignificante”. Así opina Tatiana Cuero, una joven de tez negra, de 17 años, quien relata cómo hace 3 años, en un local de un centro comercial del norte de la capital del Valle fue juzgada por su color de piel.

“Fui a comprarme unos zapatos y la persona que me atendió me vio y pensó que no tenía el dinero suficiente para adquirirlos, no dejé que eso me afectara y pregunté por ellos. Sin embargo, el vendedor solo me ignoraba y atendía a los demás clientes. Escogí los zapatos que costaban alrededor de $300.000 o $400.000, en ese momento el vendedor se acercó y me preguntó si tenía el dinero para comprarlos”.

Tatiana comenta que no es la primera vez que ocurre un caso como este. De hecho, el motivo por el cual llegó  a ese local fue porque sus padres le contaron que unos amigos de ellos experimentaron actos racistas en ese mismo lugar y ella quiso comprobarlo.

Pero Tatiana no ha sido la única en su familia que ha sufrido este tipo de discriminación. Su padre le comentó cómo le negaron el hospedaje en un hotel ubicado al norte de la ciudad de Bogotá.

“El recepcionista le dijo que estaba equivocado, que ese lugar era muy caro para una persona como él. Mi papá entonces habló con el gerente y le manifestó que le parecía una falta de respeto que por su color de piel lo juzgaran pensando que no podía pagar un hotel  Cinco Estrellas.  El gerente le aseguró que la intención del recepcionista nunca fue la de ofenderlo, pero para mi papá fue muy obvio. Después del problema con el recepcionista mi papá decidió quedarse en el hotel para demostrarle que sí podía pagar una habitación en ese lugar, pero el recepcionista jamás se disculpó”.

Racismo en clase

El docente Carlos Valderrama, de la Facultad de Derecho y Ciencias sociales de la Universidad Icesi, manifiesta que es necesario que las discusiones sobre el racismo se den en los colegios y en las universidades mostrando de una manera más amplia el impacto que la comunidad afro ha tenido en la historia colombiana y que no se caiga en el error de señalarla como inferior.

Precisamente, fue en un prestante colegio del sur de Cali, donde Isabella Valencia fue testigo de un acto discriminatorio hace dos años.

“Un día estábamos con nuestro profesor de álgebra y era hora de revisar el uniforme y mi compañero, que es afrodescendiente, llevaba unas medias negras y el profesor le preguntó que dónde estaban. Mi compañero le dijo que él las traía puestas, a lo que el docente le respondió que no las había visto porque ‘combinaban con su color de piel’, un comentario que para mí estuvo fuera de lugar”.

Isabella menciona que el colegio tomó medidas porque los padres del estudiante se fueron a quejar.

Sin embargo, muchos jóvenes no corren con la misma suerte de que sus casos se resuelvan de manera efectiva o rápida.  Como lo vivió en carne propia Marlene Pérez*, una chica de 17 años que desde muy pequeña ha sufrido discriminación y maltrato no solo por su color de piel sino también por su físico y su orientación sexual.

“Cuando estaba en sexto me hicieron bullying por mucho tiempo debido a mi físico, porque soy gorda y también por mi color de piel. Me decían que era negra, que era asquerosa, que por ser negra iba a ser ratera, que era una marimacha, que era fea y eso creó una herida gigante en mí que hasta hace un tiempo la pude sanar”.

Marlene* dice que por mucho tiempo creyó que tener su color de piel no era bueno porque desde pequeña era lo que le decían. Pero esta joven no solo sufrió de abuso verbal sino también físico por parte de sus compañeros de clases.

“Hay aspectos que uno puede cambiar como su peso, su nariz o el color de sus ojos, pero el color de piel no y yo sentía que no había solución. Lo que sufrí fue un acto de intolerancia tremendo, tanto así, que llegó a los golpes, me golpeaban a la hora del descanso cuando no había nadie.

Incluso, un día, me llegaron a tirar de las escaleras y esa fue la última vez que me molestaron porque se tomaron cartas en el asunto”.

“En Colombia hay un racismo por debajo de la mesa”


“Cuando la acción racista es de frente se tiene a quien denunciar para acabar con esa acción, pero en Colombia al no tener un racismo de frente, sino por debajo de la mesa, nunca hemos tenido a quien denunciar”, es la respuesta del abogado Ray Charrupí,  fundador de Chao Racismo, al ser interrogado sobre por qué en Colombia no son notorias las denuncias por casos de racismo como sí lo son en EE. UU. Este activista se ha tomado la tarea de visibilizar el problema del racismo cotidiano y estructural que se vive en Colombia, específicamente en Cali.

¿Qué es racismo? 

Un acto de discriminación en el cual se vulneran derechos de una persona o población, en el caso de racismo por condición étnica o racial.

¿Quiénes pueden ser víctimas de racismo?

Aquellas personas o poblaciones a las que, por medio de vías de discriminación, se les impide o vulneran derechos. En Colombia solo hay hasta el momento dos poblaciones étnicas víctimas de racismo: la indígena y la afro.

Jamás en nuestro país se han reportado casos en los que una persona mestiza o blanca sea víctima de racismo o que se le restrinja, niegue o vulnere un derecho por el hecho de ser blanco o mestizo.

¿Cómo sabemos si alguien está actuando de forma racista?

Hay una manera fácil de identificar el racismo y es cuando evidentemente se logra verificar que, por condición étnica o racial, a determinada persona negra o indígena se le está limitando, negando o vulnerando un derecho. Aunque en Colombia no ha habido un régimen legal segregacionista como sucedió en Sudáfrica con el apartheid o en Estados Unidos hasta la ley de los derechos civiles, en Colombia podemos decir que hay un racismo por debajo de la mesa, un racismo escondido, un racismo hipócrita.

Este es el racismo que, por ejemplo, niega el acceso en las discotecas
a personas afro, pero no lo manifiesta públicamente. Este es el mismo racismo que le niega el crédito a la persona negra o indígena. O cuando la policía puede llegar a considerar mayormente sospechoso a un ciudadano afrodescendiente.

¿Cuál es la diferencia entre el racismo que se vive en Estados Unidos al que existe en Colombia?

A diferencia de Colombia, en Estados Unidos se abolió la esclavitud, pero se abrió un régimen legal segregacionista, cosa que ha dejado rezagos hoy, por lo cual se han creado protestas. En cambio, en nuestro país, aunque los esclavos obtuvieron derechos de manera legal, aún hoy el racismo se practica de forma subrepticia.

En el arte no hay color

La música ha demostrado que puede traspasar fronteras, sin embargo, aunque la industria musical ha intentado llevar el mensaje de que esta nos une, en ocasiones algunos artistas se han sentido discriminados por esta industria. Luis E. Bermúdez, un músico caleño de 31 años, cuenta que en el 2014 un amigo lo invitó a estar en su banda para tocar en un festival de rock que se iba a realizar en Cali. Sin embargo, los organizadores del evento les dijeron que no tenían la imagen para ese festival.

“Teníamos todo, pero no fuimos admitidos porque para el género que estábamos haciendo, que es un subgénero del rock, no teníamos ‘imagen’: porque no somos blancos, pelo largo y mono, pues no vendíamos; no nos agregaron a la imagen publicitaria y hasta nos iban a recortar el tiempo de presentación. Entonces, al final, decidimos no tocar”.

Luis expresó que, lamentablemente, la sociedad caleña y la colombiana en general, ha normalizado el tema del racismo y dice que, aunque muchas historias parecidas a las de él no son como la de George Floyd estas no deberían ser minimizadas.

La ley

La ley 1482 de 2011 en el Artículo 134 A estipula que “el que arbitraria-
mente impida, obstruya o restrinja el pleno ejercicio de los derechos de las personas por razón de su raza, nacionalidad, sexo u orientación sexual, incurrirá en prisión de 12 a 36 meses y multa de 10 a 15 salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

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