En algunas zonas de Cali podría repetirse la tragedia de Salgar

Mayo 24, 2015 - 12:00 a. m. 2015-05-24 Por:
Redacción de El País

En la ladera y sectores aledaños a los ríos podría ocurrir algo similar a la tragedia del municipio antioqueño. La gran amenaza, sin embargo, es el río Cauca.

[[nid:424265;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/05/deslizamiento-en-cali.jpg;full;{Los sectores de mayor riesgo de ocurrencia de inundaciones y movimientos de masa son las zonas de ladera y aledañas a los ríos (Cañaveralejo, Meléndez, Aguacatal, Lili). Foto: Archivo | El País}]]

El diagnóstico se encuentra en el Plan de Ordenamiento Territorial de Cali. Allí se lee que, por su ubicación geográfica y “las condiciones geológicas de la región donde se ubica”, en la ciudad las inundaciones, los movimientos de masa (deslizamientos)  y los sismos, son  los fenómenos naturales “peligrosos de posible ocurrencia y con mayor potencial de impacto”.

Es decir: en ciertos sectores de la ciudad, sobre todo en los aledaños a los ríos y las zonas de ladera,   existe el riesgo de que se repita lo que sucedió en el municipio de Salgar Antioquia hace una semana, cuando debido a un deslizamiento generado por la creciente de la quebrada Liboriana perdieron la vida 93 personas. 

Según la CVC, de hecho, en Cali el mayor riesgo de que algo similar suceda se presenta en la zona rural y en el caso de los ríos Cali y Pance, “propensos a crecientes rápidas”.

En ese sentido el POT de la ciudad, precisamente, da cuenta de datos sorprendentes sobre las amenazas que enfrenta Cali. Desde 1970, por ejemplo,  se han presentado año tras año inundaciones, “excepto en 1991, año de escasez de lluvias por el fenómeno de El Niño”. 

Hasta 2011 habían muerto 23 personas por esta causa. También habían resultado damnificadas 16316 personas, 439 casas quedaron destruidas y 7129 averiadas.

Hablando propiamente de deslizamientos, dice el POT, en 31 de los 42 últimos años analizados (1970 – 2011), dejaron 40 personas muertas, 1282 damnificados, 164 casas destruidas y 486 averiadas.

Los sectores de mayor riesgo de  ocurrencia de inundaciones y movimientos de masa  son las zonas de ladera y aledañas a los ríos (Cañaveralejo, Meléndez, Aguacatal, Lili)  lo mismo que el oriente de la ciudad, debido a su cercanía con el río Cauca.

Si el jarillón que protege a la ciudad del Cauca llega a colapsar,  se inundarían 79 barrios de 10 comunas (las más afectadas serían las comunas 13, 21, 6, 14 y 7) y el 80% de Cali se quedaría sin suministro de agua potable. El sombrío cálculo se lee en Plan Local de Emergencias.

Infografía: Los detalles de la 'cirugía' que le harán al jarillón del río Cauca

Pese a aquel panorama, Rodrigo Zamorano, coordinador del ‘Consejo para la gestión de riesgo de desastres’, Cmgrd, advierte que si bien Cali está amenazada por el clima y la naturaleza – y por la acción del hombre sobre ella-  el riesgo en realidad lo tiene cualquier ciudad del mundo. 

“No se debe generar pánico entre la comunidad. Toda ciudad tiene amenazas por el simple hecho de existir en una Tierra en formación. La Florida, EE. UU., por ejemplo, no sabe qué es un sismo pero sí está expuesta a tifones y huracanes. Entonces, no hay  un lugar del mundo en el que no exista riesgo.  En el caso de Cali, la ciudad básicamente está expuesta a una  inundación debido a su cercanía con el río Cauca, deslizamientos de tierra debido a las comunidades que se ubican  en zonas de ladera de alto riesgo y amenazas por sismos”, dice Zamorano.

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El Director de Planeación de Cali, León Darío Espinosa, opina algo similar. En  ciertas zonas de la ciudad podría ocurrir algo parecido a lo sucedido en Salgar, “que correspondió  a una ‘avenida torrencial’ de una quebrada y eso está relacionado con efectos climáticos especiales, lluvias muy intensas en un periodo corto de tiempo, entre otras condiciones”, pero en el caso específico de Cali, aquel riesgo es eventual.

Según Espinosa, la ciudad en realidad enfrenta una amenaza mucho mayor a la de Salgar: su cercanía al río Cauca. “Por fortuna, hasta el momento, esa amenaza de inundación ha sido mitigada por el jarillón.  Además se han venido realizando otras obras que buscan mitigar los riesgos de inundación generados por los otros ríos como los diques que se han construido en barrios como El Ingenio. También se ha evitado la construcción de viviendas en terrenos cercanos a áreas de inundación y se ha buscado preservar las cuencas en la parte alta, arborizarlas, pues los árboles, en días de lluvias torrenciales, funcionan como esponjas de agua”.

Sin embargo, ¿por qué pese a esas obras en Cali ocurren  inundaciones año tras año, como lo afirma el POT?  Las respuestas son múltiples. Por un lado, explica el Director de Planeación, el alcantarillado fluvial de la ciudad es muy antiguo en algunos sectores  y con una capacidad  inferior a lo que hoy se requiere.

Eso es lo que explica, por ejemplo, las recientes inundaciones en Chipichape. Lo mismo sucede en el centro de la ciudad y en barrios como Granada, Juanambú y al sur en Ciudad Jardín, donde históricamente se utilizaron las acequias del río Pance como desagüe de las aguas lluvias. Pero ante el crecimiento del sector, cada vez hay menos suelos porosos que absorban el agua y el alcantarillado fluvial igualmente es insuficiente.

En el Oriente, en cambio, donde el alcantarillado fluvial es mucho más moderno, el problema son las basuras que la comunidad deposita en los canales de aguas lluvias en épocas de verano: colchones, sofás, armarios   que, en época de invierno, los taponan generando las inundaciones.

A propósito, Rodrigo Zamorano asegura que en ciertos casos los llamados “desastres naturales” son en realidad desastres causados por el hombre. 

Es en parte  lo que sucede con los deslizamientos de tierra, un fenómeno atravesado por la situación social del país. 

Cali es ciudad receptora de desplazados, en la segunda nación del mundo con mayor número de  ellos. Cientos de estas familias, entonces,  han buscado los cerros de la ciudad para construir viviendas en zonas en las que no se debe construir, zonas llamadas “de alto riesgo”. En épocas de invierno, sobre todo, la vida de estas personas permanece en peligro. 

Un estudio de la Secretaría de Planeación sobre las zonas de riesgo en las laderas de Cali dice que las comunas 1, 2, 18, 19 y 20 tienen identificadas cada zona de riesgo por hectáreas. Según el informe, la Comuna 20  (Siloé y cerro Cristo Rey) es la que más zonas de alto riesgo tiene en la ciudad. De sus 206 hectáreas, 155 en zona de ladera, 32 registran alto riesgo o riesgo no mitigable (ver mapa).

El Valle también está amenazado

Un reciente informe de la CVC asegura que en el departamento “hay muchas  veredas ubicadas en zonas de alto riesgo y vulnerabilidad”, territorios en los que se podría repetir la tragedia del municipio de  Salgar.

“El Valle del Cauca se caracteriza por tener ríos cortos y de alta pendiente que descienden de las cordilleras. Para el caso de crecientes súbitas tenemos alto riesgo con los asentamientos humanos ubicados sobre las cuencas de los ríos Desbaratado, Fraile, Guabas, Bolo, Nima, Tuluá, Sonso, Bugalagrande y Riofrío; y para el caso de deslaves y movimientos en masa el sector de Loboguerrero, la vía Cabal Pombo y los municipios de Sevilla, Trujillo y el Dovio”, explicó Harold González, coordinador de la Red Hidroclimatológica de la CVC.

En el departamento, además, ya hay antecedentes de tragedias similares a las de Salgar. La más reciente ocurrió en Bendiciones, vía a Buenaventura (año 2006). 

Lo mismo sucedió  en 1999 con el río Desbaratado y cinco años antes, en 1994, ocurrió  la tragedia en Florida, debido a la avalancha del río Fraile.

“La ubicación de viviendas en las márgenes de los ríos y zonas de ladera combinadas con las condiciones de vulnerabilidad hace que los riesgos sean mayores.  Lo grave es que no sirve ninguna  obra de defensa que se construya contra este tipo de eventos”, advirtió el ingeniero civil de la CVC, Omar Chaves.

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