Así funciona la primera tienda saludable de los colegios públicos en Cali

Así funciona la primera tienda saludable de los colegios públicos en Cali

Junio 03, 2019 - 11:48 p.m. Por:
Jaír F. Coll Rubiano - Especial para El País
Tienda saludable del colegio Santa Librada

Alrededor de 170 niños de preescolar a quinto de primaria del colegio República de México, sede de Santa Librada, compran los productos saludables que venden en la tienda. La coordinación y los profesores del colegio han implementado una campaña dentro de la institución para motivar el cambio de dieta en los estudiantes.

Foto: Giancarlo Manzano / El País

El reloj marca las 9:30 de la mañana, hora del recreo. En pocos segundos los niños se arremolinan con rapidez alrededor de la primera tienda saludable de colegios públicos en Colombia.

Están hambrientos; no tardan en desaparecer con sus bocas los rollos de verdura y el jugo de zanahoria con limón, así como el mango que les sirven de postre. Hace dos semanas de haberse estrenado la tienda, la mayoría de los 176 estudiantes del colegio República de México, sede de la institución Santa Librada, se han acostumbrado a una lonchera saludable cada mañana.

Hasta la oficina de la coordinadora del colegio, Esnely de Jesús Muñoz, llegan los gritos de quienes corren y juegan en el patio principal. “Este proyecto ha sido un reto para nosotros, porque no basta con que aquí se haya dejado de vender comida chatarra por un menú completamente saludable, sino que también hemos adelantado una campaña dentro de la institución para generar conciencia en los estudiantes”, afirma Muñoz.

No solo los profesores han enseñado a sus alumnos los beneficios de una dieta saludable, pues las paredes del colegio también hacen de las suyas: con carteles que motivan el consumo de ese tipo de productos. “Los alimentos tienen nutrientes que llenan de salud y vigor a nuestro cuerpo”, “para saltar y correr estos alimentos debes comer” son algunas de las arengas de dichos carteles.

Si los niños, inmersos en su juego, no tienen tiempo para leer con detenimiento estos mensajes, al menos las imágenes que los adornan calan en su cabeza: manzanas, verduras y distintos tipos de carnes, a veces una familia feliz que come una ensalada.

“De aquí me gusta mucho la manzana y los jugos naturales. Esto nos ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes o la obesidad. Es algo que nos ayudará a cuando seamos más grandes”, comenta Camilo Israel Molinas, estudiante de grado cuarto.

No es raro que esta posición coincida con las anotaciones de Sandra Patricia Alfaro, nutricionista del Centro Médico Imbanaco: “Todo lo que hagas comer al niño, incluso desde el vientre, garantiza una buena salud a futuro, bien sea en la parte ósea, en su función cardiorespiratorio o en el metabolismo energético, renal, hepático o de nutrientes. Y eso se debe a que el cuerpo guarda memoria”.

De acuerdo con Alfaro, una mala alimentación -producto del exceso de grasas o azúcares simples- puede generar diabetes, hipertensión u obesidad, la que, a su vez, conlleva a tener un hígado graso. Esto es principalmente alarmante, pues no existen medicamentos para tratar la hipertensión o el hígado graso en niños.

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Es por eso que Nohora Ilena Cubillos, tendera en el colegio República de México, se ha ingeniado un menú saludable para los menores de la institución, que van desde preescolar hasta quinto de primaria. Hoy, que es martes, hubo rollitos de carne. Los miércoles, tortillas de papa. Los jueves, arroz con leche. Viernes, arroz con pollo. Y lunes, hamburguesas vegetarianas.

“Como postre siempre hay fruta. Todo lo que se le entrega a los niños es cocido y horneado, nada frito y con azúcares bajas. Por estos días ha sido un éxito el jugo de zanahoria con limón. También llama la atención que los niños se han adaptado a comer frutas y verduras, lo que antes no era una costumbre”, destaca Cubillos.

Los niños se acumulan alrededor de la tendera, que está al otro lado de la tienda, recibiendo los billetes (no hay alimento que supere los $1000), preparando los jugos. En las cercanías, unos pocos niños parecen resistirse a los nuevos productos que venden en la tienda saludable: de lonchera han traído papas fritas o jugos artificiales en empaques plásticos.

Aun así, la estrategia parece calar en la mayoría de los estudiantes. “La fruta es infaltable, pues parece ser el plato predilecto de los niños. También ha variedades de juegos: naranja, mandarina, avena, mango con guayaba, limonada… Hasta algunos padres de familia encargan a sus hijos que compren productos en la tienda para que ellos también los coman en casa”, señala.

De hecho, los maestros también han replicado estas prácticas alimenticias. Luego de que el recreo acaba, Luz Marina Cañón, docente del grado primero, regresa al aula de clases con rodajas de mango en un vaso. Ese es su postre tras haberse comido un rollito de carne.

La profesora comenta: “La recepción de la tienda ha sido muy bonita, los niños están felices. Es una novedad para ellos, porque en las casas antes les compraban comida chatarra y ahora casi nadie trae lonchera. Todo lo que comen es preparado aquí”.

Ahora bien, la Junta de Acción Comunal del barrio San Nicolás, que es en donde está el colegio, busca que este se someta a la jornada única para que los horarios se extienden hasta las 3:00 de la tarde. En ese caso, habría que estar atento a las observaciones de Alfaro, la nutricionista de Imbanaco, quien indicó que “los niños reciben el 65 % de los nutrientes del día en el colegio, dado que permanecen la mayor parte del tiempo en él”.

“Es por eso que hay que asegurarle una buena dieta. Ante nada, un 50 % de carbohidratos, expresados en alimentos como papa, maíz, plátano, yuca, entre otros. Un 25% de proteínas que ayudan a la formación de masa muscular, provenientes de huevo, pollo, pescado, yogurt, leche, granos… Y el porcentaje restante, grasas monoinsaturadas que se encuentran en verduras verdes, rojas y amarillas. Y las frutas también son esenciales, porque tienen vitaminas minerales que ayudan a acelerar las reacciones de los carbohidratos, proteínas y grasas como fuentes de energía”, explicó.

La experta agregó que un plato de un niño puede entenderse de la siguiente forma: las verduras, del tamaño de dos manos abiertas; la fruta, un puño; la harina, lo mismo; y la proteína, como la palma de la mano.

Entretanto, en el colegio República de México, los docentes y la coordinación tienen un nuevo proyecto para incentivar la comida saludable en los estudiantes: un concurso de dibujo entre los estudiantes sobre cómo se han apropiado de las prácticas saludables tras el estreno de la tienda con miras a la realización de una cartilla en donde esté el menú que los pequeños comen de lunes a viernes.

En los privados

Los colegios Nuevo Cambridge y La Arboleda son dos instituciones privadas que han implementando una serie de estrategias para promover la alimentación sana.

En el primero, todos sus alimentos son horneados, no fritos. Incluso hay menús para estudiantes veganos.

Y en el segundo, pese a tener una tienda convencional, cuenta con otra en donde no se ven ni pasteles ni fritos.

En los públicos

Aunque República de México es el primer colegio oficial con una tienda 100 % saludable, ya han habido avances en los colegios públicos de Isaías Duarte Cancino y Nuevo Latir.

Mientras el primero remplazó el menú de comidas procesadas por otro balanceado, Nuevo Latir dejó de vender jugos procesados y los remplazó por otros completamente naturales.

Un ejemplo de lonchera saludable

Así es como Red Papaz sugiere que sea el kit de todo niño en los colegios de Colombia:

Galletas: bajas en azúcar o sin “relleno”, pues tienen menor contenido de azúcar y sal.

Cereales integrales: elaborados con productos naturales, altos en fibra y sin adición de azúcares.

Arroz integral.

Alimentos autóctonos: como la quinua, el chachafruto (un frijol), la guatila (cidra), los cubios, las habas, el chontaduro, el coco, Camu Camu, el Arazá, el Copoazú, etc.

Postres preparados en casa: al prepa- rarlos reduzcamos la cantidad de azúcar, miel, panela, grasa o sal agregadas.

Especies y condimentos naturales.

Escoger carnes blancas magras/bajas en grasa sin gordo o, el pollo y el pescado sin piel con el mínimo posible de grasa.

Yogures naturales.

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