Los rayos de sol apenas tocan el frío y húmedo asfalto cuando la fila de tractomulas ya se extiende varios kilómetros después del peaje de Loboguerrero, en la vía a Buenaventura. Adentro, los conductores esperan con la mirada fija en el parabrisas, esperando con ansias, pero no es solo el trancón lo que los inquieta. Es lo que puede pasar mientras están detenidos, solos, a la deriva, durante ocho, diez, hasta quince horas.

Hoy, el corredor vial por donde rueda el 39% de la carga no mineroenergética del país y cerca del 49% de los contenedores de importación y exportación, se ha transformado en un calvario no solo para los transportadores, sino para los miles de viajeros en busca de turismo, preciso por estas fechas que las ballenas jorobadas llegan a las aguas del Pacífico colombiano.

Ante las constantes situaciones en esta importante vía nacional, El País llegó hasta los puntos más neurálgicos en donde se constató el drama, la incertidumbre e incluso el terror de quienes circulan por allí.

Al detenerse en ciertos tramos, el ambiente se pone tenso, la comunidad, con miradas esquivas y desconfiadas, se rehúsa a hablar sobre la situación. El temor a las represalias se respira en el aire húmedo propio de la región pacífica.

Sin embargo, fuera de las cámaras y bajo el anonimato, algunos pobladores y comerciantes rompen el silencio. Señalan que en varios sectores de la carretera operan bandas de delincuencia común dedicadas al atraco sistemático, aprovechando los constantes embotellamientos generados por factores como mantenimientos viales, accidentes e incluso protestas sociales, así como la asfixiante presencia de grupos guerrilleros.

Viajar a Buenaventura se convirtió en un calvario por extensos trancones en la vía. | Foto: Jorge Orozco/ El País

Para quienes transitan por esta vía, la oscuridad es el mayor enemigo. Jorge Vallejo, escolta de carga con dos años de experiencia en la zona, describe con crudeza el peligro inminente al que se enfrentan.

“En la noche eso incrementa por ahí un 90-100% la inseguridad porque quedan expuestos... Hace poquito robaron un conductor aquí, por los lados de Córdoba. Llegó un man y nos robó y nos tocó abrir a correr para el monte y nadie efectuó ninguna ayuda, ni tampoco la ley, nadie nos colabora prácticamente... A nosotros nos toca estar ahí pilosos, y cuando podemos y cuando no, lastimosamente ir y dejar el vehículo, porque ¿cómo vamos a arriesgar también la vida de nosotros ahí?”.

Los transportadores que quedan varados en filas interminables de cuatro o seis kilómetros no solo enfrentan pérdidas económicas, sino amenazas latentes contra su integridad. Gustavo Castañeda, un camionero con 25 años de recorrido en las carreteras del país, relata la violencia diaria que sufren en los trancones.

“Atacan a los compañeros, hasta los matan. Eso es el pan de cada día. Ustedes están en la fila y llegan y le tocan la puerta a usted o le quiebran los vidrios para robarlos... Las empresas no le dicen nada a uno, no les importa sino que la carga llegue a su destino y no más.

La desesperación llega a tal punto que quedarse a defender el vehículo deja de ser una opción.

“Los puntos más complicados siempre son de Buenaventura hasta Cisneros. Ese es el sitio más peligroso. Inclusive los conductores ni siquiera pueden parar, así no haya trancón... Un conductor paró por allá arribita a hacer sus necesidades y le cayeron en una moto, de una le metieron una puñalada... el pobre man tuvo que dejarse robar para que no lo mataran.”

Ataque armado en vía Buenaventura dejó vehículos incinerados y un conductor herido en julio de 2025. | Foto: Montaje con capturas de pantalla

La inseguridad que narran los conductores no es una percepción aislada. Esto responde a una compleja red de delincuencia común y grupos armados al margen de la ley que operan a lo largo de la ruta.

El Frente Luis Carlos Cárdenas Arbeláez del ELN mantiene una fuerte presencia en sectores críticos como Bendiciones, Loboguerrero y los kilómetros 16, 17 y 25.

Tan solo en julio de 2026, integrantes de este grupo interceptaron un tractocamión en Bendiciones y quemaron el cabezote tras obligar al conductor a bajar. Este hecho revive el fantasma de julio de 2025, cuando una arremetida armada dejó seis tractomulas incineradas y un conductor herido de bala.

Al aproximarse al casco urbano de Buenaventura, el control pasa a estructuras delictivas como Los Shottas y Los Espartanos.

En marzo de 2026, las fuerzas armadas tuvieron que rescatar a un camionero secuestrado por Los Shottas en plena vía. Un mes atrás, en febrero de 2026, el atraco a un camión cargado de café desencadenó un violento enfrentamiento que dejó tres presuntos criminales muertos.

Con este panorama, agremiaciones como la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC) insisten ante el Ministerio de Defensa en la necesidad de caravanas de seguridad militarizadas permanentes. Para el gremio, la vía al mar sigue siendo una de las rutas de mayor riesgo logístico del país.