El litoral de la principal zona portuaria del Valle del Cauca se prepara para recibir uno de los eventos biológicos más imponentes del planeta. Con la llegada de los primeros grupos de mamíferos marinos a las aguas cálidas del Pacífico colombiano, se da por inaugurada oficialmente la temporada anual de observación de ballenas, un fenómeno que se extiende habitualmente entre julio y octubre.

En esta ocasión, el marco de este acontecimiento sirvió como escenario para la presentación de la estrategia “Buenaventura 365 días al año”, un esfuerzo institucional que busca posicionar al municipio como un punto de encuentro permanente para los amantes de la biodiversidad.

La iniciativa promocional, que tuvo su lanzamiento oficial en la capital del país, cuenta con el respaldo fundamental del Fondo Nacional de Turismo (Fontur), la Secretaría de Turismo local y la infraestructura hotelera de la región, representada por establecimientos como el Cosmos Pacífico.

El propósito central de esta alianza es diversificar la oferta tradicional de la zona, demostrando que más allá de la temporada de cetáceos, el territorio cuenta con una riqueza gastronómica, paisajes selváticos y playas exóticas aptas para recibir visitantes nacionales y extranjeros en cualquier mes del calendario, dinamizando la economía de las comunidades locales.

La iniciativa promocional, que tuvo su lanzamiento oficial en la capital del país, cuenta con el respaldo fundamental del Fondo Nacional de Turismo. | Foto: Alcaldía de Buenaventura

El viaje de estos gigantes del océano abarca miles de kilómetros desde las gélidas zonas de la Antártida y el sur de Chile. Destinos específicos como las playas de Juanchaco, Ladrilleros, La Barra y el santuario natural del Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga se convierten en los refugios predilectos para estos animales.

La razón principal de su masiva movilización es el proceso de reproducción y la posterior crianza de los ballenatos, encontrando en las ensenadas de poca profundidad un entorno seguro frente a las corrientes y los depredadores del mar abierto, ideal para la enseñanza de saltos a sus crías.

Las jornadas de navegación destinadas a la observación se programan diariamente en dos franjas horarias que abarcan desde las 10:00 hasta las 15:30 horas. Las autoridades locales y los operadores de transporte marítimo han enfatizado que la duración aproximada de cada trayecto guiado es de una hora, tiempo en el cual los guías nativos comparten conocimientos sobre el comportamiento de la especie.

Sin embargo, se recuerda de manera constante a los visitantes que al tratarse de un espectáculo en un entorno salvaje, la paciencia es una virtud indispensable, ya que la frecuencia de los avistamientos varía según las condiciones del clima.