El inclemente sol de este jueves 13 de agosto cae sobre las personas que esperan afuera de la sede de Medicina Legal de Palmira. Algunas permanecen sentadas bajo las carpas instaladas para atender a los familiares de las víctimas. Otras esperan de pie, con documentos en las manos y pendientes del teléfono ante cualquier llamada.
Es el cuarto día después del terremoto que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto y, para decenas de familias, la emergencia todavía no termina.
A las afueras de la sede hay rostros de cansancio, desasosiego y tristeza. También hay funcionarios, trabajadores de funerarias, voluntarios, psicólogos y sacerdotes que intentan acompañar a quienes llegaron hasta este lugar en busca de respuestas.
La sede del Instituto Nacional de Medicina Legal en Palmira fue designada como uno de los puntos para la inspección y entrega de los cuerpos de las víctimas del terremoto. Fuentes de la Fiscalía General de la Nación confirmaron a El País que hasta allí han sido trasladados cuerpos de víctimas de Cali y de los municipios vecinos de Yumbo y Dagua.
Los cuerpos de las víctimas de Buenaventura, por su parte, fueron trasladados a la sede de Medicina Legal en Tuluá.
El ambiente en la zona también está marcado por un fuerte olor que obliga a quienes permanecen en la zona a usar tapabocas y, por recomendación, cambiarlo cada hora.
En una carpa instalada por Medicina Legal, los familiares reciben información sobre el proceso y adelantan el diligenciamiento de los documentos necesarios. Para realizar los trámites deben presentar su cédula de ciudadanía, una fotocopia y el registro civil que permita acreditar el parentesco con la víctima.
Vanessa Valencia llegó el miércoles. Su primo murió el lunes en el barrio El Vergel, de Cali, tras el terremoto. Desde entonces, ella y otros familiares esperan poder recibir su cuerpo.
“Nosotros llegamos ayer (miércoles), pero nuestro familiar está desde el lunes. Nos dicen que toca esperar porque hay muchos cuerpos que toca entregar. Hay noticias, pero toca tener paciencia”, cuenta.
Ella ha viajado en moto hasta Palmira para adelantar el proceso y asegura que, pese a las dificultades, ha encontrado acompañamiento por parte de las instituciones. “Nosotros ya hemos entregado parte de la documentación, pero estamos esperando. Yo soy prima y viene también el hermano porque nos están pidiendo registro para identificar que es familiar”.
“Es muy doloroso tener a su ser querido acá adentro”
Pero no todas las familias han vivido el proceso de la misma manera. El periodista José Fernando Patiño perdió a su padre tras el terremoto. Para él, el proceso que ha encontrado en Medicina Legal se ha convertido en un “cuello de botella”.
“Yo he intentado entender la cantidad de situaciones que se suscitan después de una emergencia como la que estamos viviendo, pero sigue siendo muy doloroso para uno, con su ser querido acá adentro, la cantidad de cuellos de botella que empieza uno a encontrarse para poder tener el cuerpo de su ser querido y poder honrar su vida”.
Según explica, inicialmente le solicitaron un documento de la URI de Cali para poder recibir el cuerpo de su padre. Después, le indicaron que la Fiscalía estaba realizando parte de ese trámite en el lugar. Pero surgió otro inconveniente, la funeraria debía estar disponible en el momento en que Medicina Legal autorizara la entrega.
“Hoy me dijeron: si la funeraria no está afuera con la carroza, no podemos entregarte a tu ser querido. En el momento en que te llamemos, tienes que estar junto con el conductor de la carroza para poderte entregar a tu ser querido”.
El problema, según explica, es que las funerarias tampoco pueden mantener una carroza estacionada durante todo el día esperando una entrega. “Me dicen que no es posible parquear una carroza todo el día con el cuerpo porque hay otras personas en la misma situación y, como todo está colapsado, las carrozas también escasean”, comenta.
Por eso, Patiño hace un llamado a que exista una mayor coordinación entre las aseguradoras, las funerarias, Medicina Legal y la Fiscalía para organizar los turnos y facilitar la entrega de los cuerpos. “La funeraria pide un papel que dice que ya van a entregar, pero eso no está sucediendo”, añade.
También pide mejores condiciones para las personas que permanecen durante horas en el lugar: “Vienen muchos adultos mayores. Han llegado voluntarios para dar almuerzo, hidratación, pero faltan más carpas y más sillas”.
Pese al dolor, Patiño también habla de quienes ayudaron a rescatar a su padre de los escombros: “Estoy agradecido totalmente con las personas que me ayudaron a sacar a mi padre de los escombros. Existía gran posibilidad de que se quedara bajo los escombros, estaba bajo dos estructuras que eran muy difíciles de remover, pero voluntarios llegaron para ayudar a mi padre. Esto no me sorprende. Gracias, Cali”.
A la espera de una noticia
Hasta Medicina Legal también llegan quienes todavía no saben qué ocurrió con sus familiares. Es el caso de Luz Adriana Olaya, quien busca a su hermano, Juan David Rincón Olaya, desaparecido en Cali durante el terremoto.
El hombre, de 29 años, se encontraba en condición de calle y permanecía habitualmente en la zona de El Calvario, en el centro de Cali.
“Mi hermano era una persona que habitaba en la calle. No sabemos nada de él. He ido a Cali y nada todavía. Estoy esperando porque trajeron dos containers con gente fallecida y estamos esperando qué noticias nos dan”, menciona Olaya, quien cuenta que en varias oportunidades trató de internar a su hermano.
Luz Adriana asegura que ha recorrido centros asistenciales, entre ellos el Hospital Departamental, y que también ha acudido ante las autoridades en busca de información. “Lo que me dicen es que hay muchas personas no identificadas, entonces estoy esperando. No sabemos si está vivo o muerto. Lo estamos buscando porque la zona donde él habitaba, todo eso se cayó”.
La solidaridad también llega a Medicina Legal
En medio del dolor, la sede de Medicina Legal se ha convertido también en un punto donde la solidaridad aparece de distintas maneras. Hay quienes llegan con alimentos, bebidas y elementos básicos para las familias que llevan horas esperando.
Yuli Andrea Díaz es una de las personas que se ha sumado a estas labores. Desde el primer día ha acompañado a los afectados y también se ha desplazado hasta diferentes puntos de Cali: “Con sus manos podemos hacer la diferencia, ayudar a repartir, a compartir con las personas porque es un momento muy difícil donde podemos estar todos unidos. Desde el primer día estamos acá, también hemos ido a Cali y a otros lugares”.
Juan David López, un joven palmirano, también llegó este jueves con un recipiente lleno de limonada para ofrecerles a las personas que permanecían bajo el calor: “Es un acto de compromiso por quienes están pasando esta situación. Hemos estado colaborando con donaciones en Cali y el domingo vamos a salir hacia municipios del norte del Valle. Hagamos el bien sin mirar a quién”.
Un lugar para escuchar
También hay quienes ofrecen acompañamiento psicológico a las familias que esperan noticias o que ya recibieron la confirmación de la muerte de sus seres queridos.
Alisson Morales, psicóloga egresada de la Universidad del Valle, hace parte de un grupo de profesionales, estudiantes y egresados que se han sumado voluntariamente a esta labor. Organizaciones como Crisálida y CDU Paz, además de estudiantes de último semestre de diferentes universidades, participan en estas jornadas.
“El día de hoy varios compañeros y estudiantes están ayudando con los primeros auxilios psicológicos. Estamos prestando ese momento de acompañamiento y de escucha para todas las personas que esperan noticias de sus familiares. Somos una comunidad unida brindando apoyo”, explica.
Durante la mañana, alrededor de 12 a 15 psicólogos estuvieron apoyando las labores de acompañamiento, de manera intercalada con sus otras obligaciones.
También hay espacio para la oración
Sacerdotes como el padre Mauricio Ceballos y el padre Arturo Arrieta se acercan hasta el lugar para acompañar y orar junto a las familias que enfrentan la pérdida de sus seres queridos.
En Palmira, además, se han habilitado centros de acopio para recibir ayudas destinadas a los damnificados por el terremoto.
La iniciativa ‘Manos unidas, almas encendidas’, liderada por el padre Arrieta, director de la Pastoral Social de la Diócesis de Palmira, busca reunir ayudas para las personas afectadas en diferentes zonas del departamento y del país.
“Estamos adelantando una campaña para todas las personas del Valle del Cauca que estén damnificadas, sobre todo para personas en Quibdó (Chocó), Buenaventura y el norte del Valle. Los centros de acopio son las oficinas de la Pastoral Social, al lado del parque Obrero, y en los centros comerciales Unicentro, Llanogrande y La Cometa”.
Mientras las instituciones avanzan con la identificación y entrega de los cuerpos, afuera de Medicina Legal la espera continúa.
Algunos esperan poder despedir a sus seres queridos. Otros siguen buscando una respuesta. Y otros, aun en medio del dolor, decidieron quedarse para ayudar a quienes atraviesan la misma tragedia. El terremoto ocurrió hace cuatro días. Para estas familias, sin embargo, la emergencia todavía no termina.