En el marco de una nueva edición del foro Diálogos por el Valle, organizado por el periódico El País, el puerto de Buenaventura fue eje central de discusión por parte de empresarios, líderes sociales y aspirantes al Congreso.
Durante la jornada, se abordaron los retos económicos, sociales y logísticos de Buenaventura, y en medio del debate, líderes sociales resaltaron las bondades y necesidades del territorio (comunidad, biodiversidad y cultura).
Milady Garcés, líder en Desarrollo Económico, Empresarial y Territorial del Pacífico Colombiano y expresidenta de la Cámara de Comercio de Buenaventura, dio inicio al panel de “Buenaventura, un mar de oportunidades”, destacando que:
“No puede haber desarrollo económico en un ambiente que no es socialmente saludable. Esto va de la mano; no es lo uno o lo otro, es de manera conjunta. (...) Somos hijos de un territorio que es supremamente abundante, pero contradictorio, que en ocasiones lo llaman el puente y no el puerto”, señaló Garcés.
Por su parte, Beatriz Mosquera, lideresa con amplia trayectoria en el sector empresarial y social de la ciudad, fue directa al señalar las deudas históricas del modelo portuario con su gente.
“Hoy a los hijos de Buenaventura no nos formaron para eso. Y le dimos la espalda en los años anteriores a lo que fue el tema portuario”, afirmó.
La lideresa fue enfática en señalar que el problema no es solo de voluntad comunitaria, sino de reconocimiento por parte de las empresas que operan el puerto: “El puerto está absorbido por unas empresas que no reconocen la comunidad, y para que la comunidad pueda articularse a eso, las partes tienen que reconocerla”.
Ella recordó que históricamente el rol de las comunidades en el sector se limitó a la operación básica: “En su momento solo éramos los trabajadores rasos, los operadores, la gente que podía mover las máquinas”, por lo que llamó a construir nuevos modelos de relacionamiento.
Asimismo, señaló que el conflicto armado ha desplazado la mano de obra rural y que el país debe mirarse con honestidad: “Hoy el conflicto armado ha desplazado esas manos, entonces este país hay que seguirlo mirando de esa manera”.
En el diálogo también se hizo un llamado para fortalecer actividades de comercialización de la pesca, el tubérculo ‘papa china’, el ‘bananito’ y la bebida ancestral conocida como ‘viche’, complementando la vocación portuaria y generando empleo real para la población más vulnerable.
Santiago Valencia, líder ambiental y comunitario de Bahía Málaga, aportó una mirada que amplió el horizonte del debate: “Buenaventura no puede seguirse pensando simplemente como un puerto de carga. Buenaventura también puede llegar a ser un puerto que permita que las comunidades rurales puedan producir y puedan exportar productos”.
Valencia recordó que el 95 % del territorio de Buenaventura es rural y que en esa ruralidad también se están gestando megaproyectos que deben articularse con el desarrollo urbano y portuario.
Para el líder, la gran problemática del puerto se basa en la falta de planificación integral: “Para que el turismo en Buenaventura, para que el tema portuario, para cualquier tipo de economía que tengamos en Buenaventura, debemos pensarlo de manera integral”.
Valencia subrayó el potencial turístico del Distrito como uno de sus activos más valiosos: “Buenaventura puede llegar a ser, y es de hecho, uno de los principales motores turísticos del litoral Pacífico, resaltando los recursos de este territorio como las ballenas jorobadas en Bahía Málaga, la marimba, el viche y la biodiversidad del archipiélago de La Plata.