La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés) presentó a inicios de esta semana una nueva fase de su estrategia de exploración lunar, enfocada en sentar las bases para la construcción de una instalación permanente en el polo sur de la Luna.

La socialización de la estrategia se llevó a cabo en la capital de Estados Unidos, Washington D. C., donde la agencia espacial explicó que las próximas misiones permitirán desarrollar tecnologías y recopilar información vital para la presencia sostenida de seres humanos en el satélite natural de la Tierra.

Jared Isaacman, administrador de la NASA, señaló que cada expedición, ya sea tripulada o robótica, contribuirá a fortalecer las capacidades necesarias en el regreso y permanencia sobre la superficie lunar.

Nasa adjudicó millonarios contratos para la construcción de vehículos de transporte lunar a las empresas Astrolab, Lunar Outpost y Blue Origin. | Foto: AFP or licensors

Respecto a las misiones, estas se dividirán en tres fechas, la primera comisión fue denominada Moon Base I, aprovechará el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance de la empresa Blue Origin. Durante esta operación se prevé el transporte de cargas útiles en una región del polo sur lunar, la llamada Cresta de Conexión Shackleton.

La segunda expedición, planificada para finales de este año, se llama Moon Base II, y la agencia empleará la nave Griffin, desarrollada por Astrobotic, con el objetivo de transportar más de 500 kilogramos de equipos para avanzar en el desarrollo de sistemas de movilidad para desplazarse sobre la superficie lunar.

Mientras que en la tercera etapa, Moon Base III, el Intuitive Machines con el módulo Nova-C Trinity será el encargado de liderar la misión y contará con la colaboración de la Agencia Espacial Europea (ESA) y del Instituto Coreano de Astronomía y Ciencias Espaciales para investigar los llamados remolinos lunares y obtener información sobre la evolución geológica del satélite.

En las tres misiones llevarán carga tecnológica. | Foto: AFP / NASA

Ante estos viajes, la NASA resaltó que están orientados a la recopilación de datos operativos y a minimizar los riesgos para las futuras actividades tripuladas de Artemis.

Entre las empresas involucradas en los proyectos están Astrolab, Lunar Outpost y Blue Origin, quienes deberán concluir los diseños, realizar pruebas y certificar los vehículos en los próximos 18 meses.

No obstante, hace poco Blue Origin tuvo un revés por la explosión de un cohete de prueba en Cabo Cañaveral, en el estado de Florida (EE. UU.).

“El vuelo espacial no perdona, y desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento de carga pesada es extraordinariamente difícil”, escribió en X el administrador de la NASA, Isaacman, ante la falla.

“Trabajaremos con nuestros socios para apoyar una investigación exhaustiva de esta anomalía, evaluar el impacto en las misiones a corto plazo y volver a lanzar cohetes”, agregó.

La NASA tiene como objetivo probar un encuentro en órbita entre naves espaciales y uno o dos módulos de alunizaje en 2027, y llevar a cabo un alunizaje tripulado antes de finales de 2028.

Pero queda mucho por hacer hasta entonces, y los expertos del sector expresan reiteradamente dudas sobre si Blue Origin y SpaceX llegarán a tiempo.

*Con información de AFP.