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¿El Sol no destruirá la Tierra? Estudio revela un posible futuro inesperado para el planeta

El destino del planeta dependería del equilibrio entre las interacciones de marea y la pérdida de masa solar.

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Ilustración artística de una tormenta solar: las erupciones y eyecciones de masa coronal pueden afectar satélites y redes eléctricas en la Tierra.
Ilustración artística de una tormenta solar: las erupciones y eyecciones de masa coronal pueden afectar satélites y redes eléctricas en la Tierra. | Foto: DW

23 de jun de 2026, 03:44 p. m.

Actualizado el 23 de jun de 2026, 03:44 p. m.

El futuro de la Tierra es un tema inquietante para la ciencia desde hace décadas, sobre todo por el destino que le espera cuando el Sol entre en las últimas etapas de su vida.

Durante años, una de las hipótesis más extendidas apuntó a que el planeta terminaría siendo absorbido por la estrella cuando esta se expandiera. Sin embargo, un estudio destacó que la Tierra podría no ser destruida por el Sol y, en cambio, tendría posibilidades de alejarse lo suficiente como para evitar ese final.

La investigación fue publicada en la revista Astronomy & Astrophysics y plantea que el desenlace para la Tierra dependerá del equilibrio entre dos fenómenos que se presentarán cuando el Sol agote el combustible de su núcleo, algo que ocurriría dentro de unos 5000 millones de años.

En esa etapa, la estrella crecerá primero hasta convertirse en una gigante roja y después pasará por la fase conocida como rama asintótica de las gigantes, un periodo en el que aumentará su tamaño y también perderá masa.

El destino de la Tierra depende de un delicado equilibrio entre estos dos efectos, explicó Mats Esseldeurs, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Lovaina.

Por un lado, la expansión del Sol generará interacciones de marea que podrían arrastrar a los planetas más cercanos hacia el interior de la estrella. Pero, al mismo tiempo, el astro también expulsará una parte importante de su masa a través de vientos estelares, un proceso que debilitaría su atracción gravitatoria y permitiría que la órbita terrestre se desplazara poco a poco hacia zonas más lejanas.

Hasta ahora, buena parte de los modelos científicos se inclinaban por que la Tierra terminaría siendo devorada por el Sol. No obstante, los autores del nuevo trabajo sostienen que esas proyecciones se apoyaban en descripciones más simples sobre la forma en que se disipan las mareas en el interior de las estrellas gigantes.

Para estimar cuánto podría perder el Sol durante esa etapa final, los investigadores tomaron como referencia a L2 Puppis, una estrella cercana que es vista como una especie de versión envejecida del Sol.

A partir de ese análisis, el estudio concluyó que, con el conocimiento actual, la Tierra podría alejarse en vez de precipitarse hacia la estrella. Marte también tendría opciones de evitar ese destino, mientras que Mercurio y Venus serían absorbidos durante la expansión solar.

Los astrónomos de la NASA informaron que la Tierra cuenta ahora con un nuevo acompañante en el espacio.
Los investigadores tomaron como referencia a L2 Puppis. | Foto: Imagen generada con Inteligencia Artificia de ChatGPT, de OpenIA

Tras completar esas fases de expansión y perder buena parte de su masa, el Sol terminará convertido en una enana blanca, una estrella extremadamente densa en la que ya no habrá reacciones de fusión nuclear. A partir de ahí, continuará enfriándose y perdiendo brillo de manera gradual.

Comunicadora social y periodista multifuente graduada de la Universidad Santiago de Cali, con énfasis en política, gobierno y experiencia en presentación y radio.

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