Un cometa que atravesó el sistema solar a finales de 2025 está despertando gran interés entre los astrónomos por su peculiar composición química. Se trata de 3I/ATLAS, un visitante interestelar que, según nuevas observaciones, posee una cantidad extraordinariamente alta de metanol, molécula orgánica conocida comúnmente como alcohol.

El hallazgo fue posible gracias a mediciones realizadas con el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un radiotelescopio ubicado en el desierto de Atacama, en Chile, especializado en estudiar la química del universo.

Al analizar la nube de gas y polvo que rodea al cometa, conocida como coma, los científicos detectaron que la proporción de metanol es mucho mayor que la observada en la mayoría de los cometas del sistema solar.

Metanol, cianuro y metano aparecen en 3I/ATLAS, según los datos de la misión SPHEREx. | Foto: NASA/JPL-Caltech

Este compuesto, cuya fórmula química es CH₃OH, suele encontrarse en nubes interestelares donde se forman estrellas y planetas. Sin embargo, en el caso de 3I/ATLAS aparece en una proporción particularmente alta cuando se compara con otra molécula frecuente en cometas, el cianuro de hidrógeno (HCN). Las mediciones indican que el metanol puede ser entre 70 y 120 veces más abundante, una relación poco común incluso entre los cometas conocidos en nuestro propio sistema planetario.

Los investigadores también observaron que parte del metanol no proviene únicamente del núcleo helado del cometa. Una fracción se libera desde diminutos granos de hielo en la coma.

Más allá de su química, 3I/ATLAS también destaca por su origen. Es apenas el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa el sistema solar. Antes de él, los astrónomos solo habían identificado dos casos: 1I/’Oumuamua, descubierto en 2017, y 2I/Borisov, detectado en 2019.

Aunque el cometa ya se aleja progresivamente del Sol, los datos recopilados por observatorios de todo el mundo seguirán siendo analizados durante años. | Foto: Nasa

3I/ATLAS se comporta como un cometa activo que, al aproximarse al Sol, libera gas y polvo que forman una coma visible para los telescopios.

Su trayectoria también confirma su origen externo. El objeto sigue una órbita hiperbólica, lo que significa que no está ligado gravitacionalmente al Sol y que, tras su paso por el sistema solar, continuará su recorrido por el espacio.

Para los científicos, estudiar la composición de este tipo de visitantes es especialmente valioso. Los cometas actúan como cápsulas del tiempo que conservan materiales formados durante el nacimiento de los sistemas planetarios. Analizar su química permite reconstruir las condiciones del entorno donde se originaron.

En el caso de 3I/ATLAS, la abundancia de metanol podría indicar que se formó en una región muy fría o bajo condiciones químicas diferentes a las que dieron origen a los cometas del sistema solar.