La idea de que un asteroide choque contra la Tierra ha generado temor entre los conocedores del espacio desde siempre, especialmente al tener en cuenta que fue un objeto similar el que causó la extinción de los dinosaurios, millones de años atrás.
Frente a esta amenaza, ha habido múltiples teorías, que buscan determinar cuál es la manera más efectiva para evitar que esta colisión se pueda presentar. Una de ellas ha sido la de impactar, desde la Tierra, dicho objeto, con el objetivo de que se cambie la trayectoria y, con ello, se asegure el bienestar del planeta tal y como lo conocemos en la actualidad.
Pese a que se ha puesto en escena en una cantidad importante de películas de ciencia ficción, dicha teoría no había sido puesta a prueba en la vida real, hasta hace cuatro años, cuando la NASA estrelló deliberadamente una nave espacial contra un asteroide con un propósito específico: confirmar si era posible desviar una roca espacial antes de que esta impacte contra la Tierra.
Conocida como Prueba de Redirección de un Asteroide Doble (DART, por sus siglas en inglés), logró desplazar con éxito la trayectoria del asteroide Dimorphos, una roca de 160 metros de diámetro situada a 11 millones de kilómetros de la Tierra.
Este hecho cobró importancia recientemente debido a una investigación publicada en la revista Science Advances, en la que se reveló que dicho choque, además, produjo una modificación de órbita ligeramente distinta, en relación con el Sol.
Pese a lo diminuto del cambio, esta nueva información confirma que esta estrategia podría ser utilizada en el futuro, ante un escenario de amenazas por parte de asteroides cuya trayectoria se cruce directamente con la Tierra.
“Este estudio representa un importante avance en nuestra capacidad para prevenir futuros impactos de asteroides en la Tierra”, escribieron los investigadores.
Cabe recordar que este experimento fue histórico. En un comunicado la NASA indicó que dicha misión significó “la primera vez que un objeto creado por el ser humano ha alterado de manera medible la trayectoria de un cuerpo celeste alrededor del Sol”.
Para que los investigadores pudieran medir si hubo o no un desplazamiento del asteroide tuvieron que rastrear las ocultaciones estelares, un fenómeno que ocurre cuando un asteroide pasa frente a una estrella y bloquea su luz por una fracción de segundo. Rahil Makadia, autor principal del estudio, precisó que su equipo analizó estos eventos para medir con gran precisión la posición, velocidad y forma del asteroide.