Mientras Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo se juramenten este viernes como presidente y vicepresidente de Colombia en la Universidad Santiago de Cali, la oposición también estrenará su papel en las calles. La posesión presidencial en Cali no solo marcará el inicio del nuevo Gobierno, sino el comienzo de una resistencia política que Iván Cepeda y el petrismo presentan como “desobediencia civil”.
La concentración convocada por Cepeda, excandidato presidencial y senador por haber quedado segundo en la elección, no fue planteada como una marcha, sino como un acto político paralelo a la ceremonia.
La idea tomó fuerza desde el 21 de junio, cuando De La Espriella ganó la segunda vuelta, y se apoya en una figura que sus promotores defienden como legítima dentro de un Estado democrático.
Para esos sectores, las supuestas irregularidades en la votación, especialmente en los escrutinios del exterior y en Estados Unidos, configuran el escenario para ejercer oposición desde el primer día.
La oposición que arrancará en Cali
Cepeda y el presidente saliente Gustavo Petro han insistido en que las concentraciones previstas en Cali, Bogotá y Barranquilla serán pacíficas. En respuesta a quienes advierten riesgos de alteración del orden público, señalaron: “rechazamos categóricamente que se pretenda confundir la movilización ciudadana y la acción política en democracia con el terrorismo”.
Esa frase resume el tono con el que la oposición buscará diferenciar protesta, presión política y violencia durante el arranque del nuevo mandato. No obstante, en Cali se están presentando vandalización contra la arquitectura urbana y además, algunos disturbios que contrastan las palabras de la oposición.
Petro, quien será comandante general de la Fuerza Pública hasta las 3:00 p. m. del 7 de agosto, también pidió prudencia a las autoridades. Según el mandatario saliente, las concentraciones deberán transcurrir sin hechos de violencia y en medio de “mucha paz”. Ese llamado deja a la Fuerza Pública ante un equilibrio delicado: garantizar la posesión presidencial y, al mismo tiempo, permitir la protesta opositora.
La oposición que enfrentará De La Espriella no será solo callejera. Desde el Congreso, los sectores de Petro y Cepeda preparan debates de control político, proposiciones de modificación a las reformas del nuevo Gobierno y estrategias como el rompimiento de quórum en comisiones y plenarias. El primer pulso legislativo ya asoma con un debate convocado por la senadora Isabel Zuleta sobre el supuesto fraude electoral.
El contexto institucional también pesa. El Consejo de Estado dejó en firme, por ahora, la elección y posesión de De La Espriella en Cali, mientras que Cepeda ya había anunciado que no asistiría al acto y que impulsaría acciones pacíficas de desobediencia civil. El resultado es claro: De La Espriella llegará a la Casa de Nariño con una oposición que no esperó a su primer decreto para empezar a confrontarlo.