BOGOTÁ (Colprensa).- La comparación de las imágenes de los actos protocolarios de la posesión del presidente, Gustavo Petro, en 2022, y su despedida de la Casa de Nariño, en 2026, reflejan el cambio dramático que ha tenido la familia del ahora expresidente.
Hace cuatro años, cuando se posesionó, el mandatario llegó acompañado por su entonces esposa, Verónica Alcocer, sus hijos, Nicolas Petro y Nicolás Alcocer, y sus hijas, Sofía, Antonella y Andrea.
Este viernes, al despedirse de la Casa de Nariño, en donde gobernó por cuatro años, Petro iba acompañado solamente por sus hijos Antonella y Nicolas Alcocer.
Este cambio refleja las situaciones personales que han pasado en la vida de Petro, la separación de su esposa, Verónica, y los problemas judiciales de su hijo Nicolás Petro.
A Petro también lo acompañaban algunos ministros de su gabinete. “Dijeron que me quedaría en este edificio. Y no, aquí cumplo, lo dije desde un principio, el mandato popular se respeta”, dijo Petro, en un breve discurso, después del cual abordó una camioneta blanca y se retiró del lugar.
La despedida fue discreta en comparación con la pompa que rodeó su llegada cuatro años atrás. En 2022, la familia presidencial completa acompañó al mandatario en los actos de posesión proyectando una imagen de unidad familiar. El contraste con el retiro del viernes no pasa desapercibido.
Verónica Alcocer, quien ejerció como primera dama durante gran parte del gobierno, no acompañó al expresidente en su salida. La separación entre la pareja fue confirmada públicamente a comienzos de 2026, en medio de señalamientos judiciales por presuntas irregularidades con recursos públicos, tras la publicación de unos audios que generaron controversia nacional.
El caso de Nicolás Petro, hijo mayor del expresidente y exgobernador del Atlántico, también marcó el cuatrienio. Fue condenado por lavado de activos y enriquecimiento ilícito, en un proceso que se convirtió en uno de los episodios más mediáticos del gobierno y que golpeó la imagen del mandatario en distintos momentos de su administración.
La brevedad del discurso de Petro al retirarse fue significativa. Más que un recuento de logros, fue una respuesta a quienes durante cuatro años afirmaron que no terminaría su mandato. Con esas palabras, el expresidente cerró un gobierno marcado por la polarización, las reformas frustradas en el Congreso y una relación tensa con amplios sectores de la sociedad civil y el empresariado.
Petro deja la presidencia con investigaciones judiciales abiertas y con una coalición política que ya anunció oposición al gobierno de Abelardo de la Espriella. Su siguiente capítulo político está por definirse.