El pulso político en la jornada de posesión presidencial se trasladó de manera paralela a la Costa Caribe. Hacia las once de la mañana, el excandidato presidencial e integrante del Pacto Histórico, Iván Cepeda, hizo su arribo al sur de Barranquilla para encabezar un acto multitudinario de rechazo a la llegada de Abelardo De La Espriella a la Jefatura de Estado.

La concentración tuvo lugar en la intersección de la carrera 4 con calle Murillo, donde se instaló una tarima frente a cientos de simpatizantes. El dirigencia política estuvo acompañado por voceros de centrales obreras y liderazgos sociales de la región atlántica en este evento.

Al dar apertura a su discurso transmitido por plataformas digitales, el legislador remarcó el respaldo electoral obtenido previamente en esa zona del país. En su intervención, el senador opositor afirmó que el sector progresista actuaba como anfitrión en la capital atlántica y no como visitante.

Frente a la multitud reunida, Cepeda dio lectura a un texto con el que fijó la postura oficial frente al quinquenio que inicia. La proclama política enfatizó la decisión de apelar a la resistencia activa, la desobediencia civil pacífica y la consolidación de un acuerdo nacional.

El punto más álgido del mensaje se centró en el desconocimiento explícito sobre la investidura presidencial. El dirigente del Pacto Histórico sostuvo categóricamente desde la tarima que la colectividad no reconoce la legitimidad institucional del nuevo mandatario de los colombianos.

El argumento central expuesto durante la jornada radica en la condición de naturalización como ciudadano estadounidense que posee el mandatario entrante. Según lo expresado en el manifiesto, el juramento de lealtad requerido por las leyes del país norteamericano genera una incompatibilidad directa para ejercer la representación suprema de la soberanía nacional.

Iván Cepeda en Barranquilla. | Foto: Guillermo González

Esta controversia jurídica ha mantenido divididos a diversos sectores académicos y constitucionales del país.

En meses pasados, un grupo de exmagistrados emitió un documento argumentando que dicho juramento extranjero riñe con la dignidad del cargo, mientras que otros juristas defienden que la Constitución de 1991 no contempla la doble nacionalidad como causal de inhabilidad taxativa.

En su momento, las demandas presentadas ante las altas cortes para dejar sin efecto la aspiración presidencial fueron desestimadas. El Consejo de Estado rechazó las acciones legales incoadas al establecer que el trámite de inscripción no constituía un acto susceptible de control judicial en esa instancia.

A pesar de los fallos contenciosos previos, la contienda jurídica sigue siendo el estandarte de la colectividad en el inicio de la nueva administración. El bloque político aseguró que mantendrá una postura de fiscalización rigurosa desde las calles y en los estrados legislativos.