Con Gustavo Petro fuera de la Casa de Nariño y Abelardo De La Espriella instalado en la Presidencia de la República, el Pacto Histórico entra en una nueva etapa política. La bancada que acompañó al anterior Gobierno deberá ahora ejercer como oposición y definir cómo utilizará su peso en el Congreso para enfrentar al nuevo Ejecutivo.
La bancada de izquierda concentrará buena parte de su estrategia en cuestionar las decisiones y pronunciamientos del nuevo presidente y de los integrantes de su gabinete. Al mismo tiempo, buscará mantener vigentes las propuestas que impulsó durante los cuatro años de Gustavo Petro en la Casa de Nariño.
Entre esas iniciativas están asuntos como la reforma rural y la reforma pensional, que hacen parte de las banderas que el petrismo pretende defender desde el Legislativo. La bancada reconoce que no cuenta por sí sola con las mayorías necesarias, por lo que tendrá que buscar coincidencias con otras colectividades para sacar adelante sus posiciones.
Uno de los elementos que puede modificar el panorama son las diferencias que han comenzado a aparecer entre sectores del Gobierno de De La Espriella y el uribismo. Aunque ambas corrientes tienen coincidencias ideológicas, las tensiones entre ellas pueden terminar teniendo efectos sobre las mayorías que se construyan en el Congreso.
Ese escenario abre la puerta a acuerdos circunstanciales. El Pacto Histórico podría coincidir en determinadas votaciones con congresistas de otras fuerzas, incluido el Centro Democrático, sin que eso implique necesariamente una alianza política entre el petrismo y el uribismo.
Un ejemplo reciente fue la votación relacionada con el permiso para que Gustavo Petro pudiera salir del país. La decisión generó críticas desde sectores cercanos al nuevo Gobierno, mientras que algunos integrantes del uribismo defendieron que al expresidente se le debía garantizar el mismo trato que han recibido otros exmandatarios.
Álvaro Uribe también respaldó esa posición. El exmandatario sostuvo que a los expresidentes se les ha otorgado ese permiso y defendió el principio de libertad. Petro respondió públicamente a esa postura y coincidió con el argumento de Uribe sobre ese punto.
La votación dejó en evidencia las diferencias que existen entre el Gobierno de De La Espriella y sectores del Centro Democrático. Para el petrismo, esas fracturas pueden convertirse en una oportunidad para disputar votaciones y construir mayorías puntuales.
La elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado ya había mostrado esa posibilidad, luego de que el candidato del Centro Democrático recibiera respaldo de sectores del Pacto Histórico.
En ese contexto, el Pacto Histórico buscará aprovechar cada división para fortalecer su posición en el Legislativo. La estrategia no necesariamente consistirá en votar siempre en bloque con una determinada colectividad, sino en encontrar coincidencias de acuerdo con cada proyecto y cada votación.