Con la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella prevista para este 7 de agosto, Colombia vuelve a centrar su atención en una de las ceremonias más simbólicas de la vida republicana. A lo largo de la historia, estos actos no solo han servido para oficializar el relevo del poder, sino que también han dejado episodios inesperados, anécdotas, controversias y momentos que siguen siendo recordados décadas después.
La investidura del presidente electo llega en medio de un debate por el cambio del lugar tradicional de la ceremonia, una decisión que ha generado posiciones encontradas y que convierte este relevo presidencial en uno de los más atípicos de los últimos años.
Sin embargo, la historia demuestra que las posesiones presidenciales rara vez transcurren sin dejar alguna particularidad. Uno de los casos más recordados ocurrió en 2002, cuando Álvaro Uribe Vélez asumió la Presidencia mientras se registraban ataques con explosivos en inmediaciones del Capitolio Nacional y la Casa de Nariño, hechos que dejaron 14 personas fallecidas y marcaron una de las ceremonias más difíciles en la historia reciente del país.
Cuatro años después, durante su reelección, un hecho muy distinto acaparó la atención. La entonces presidenta del Senado, Dilian Francisca Toro, le impuso la banda presidencial invertida, con el escudo hacia el interior, un error protocolario que fue corregido minutos más tarde.
En 2010, la posesión de Juan Manuel Santos también dejó una imagen que trascendió el acto oficial. La presencia de la actriz Amparo Grisales, con un elegante vestido de tono claro, terminó robándose parte del protagonismo mediático de la jornada.
El clima también ha jugado malas pasadas. En 2018, fuertes ráfagas de viento afectaron la ceremonia de posesión de Iván Duque, al punto de desprender una bandera y causar daños en parte de la infraestructura instalada para el evento.
La investidura de Gustavo Petro, en 2022, rompió varios esquemas. Además de convocar a miles de ciudadanos para seguir la ceremonia desde diferentes plazas de Bogotá con una amplia agenda cultural, el entonces mandatario convirtió la espada de Simón Bolívar en el principal símbolo de su llegada al poder. Apenas inició el acto protocolario, ordenó que el histórico objeto fuera llevado al escenario, luego de que su presencia hubiera sido negada durante el gobierno saliente.
Cada posesión presidencial refleja el momento político que atraviesa el país. Algunas quedan en la memoria por sus símbolos, otras por hechos inesperados y varias por situaciones que terminaron convirtiéndose en capítulos singulares de la historia de Colombia.