Si se mira de manera objetiva, las obras que realiza la Alcaldía de Cali con los recursos aprobados para el empréstito de $3,5 billones, comienzan a tomar forma. Ello no quiere decir que esté todo hecho o que no se deba poner la lupa ciudadana así como hacer el control político sobre la que puede ser la mayor deuda adquirida por la ciudad.
Cuando a finales de 2024 el Concejo de la ciudad le dio un voto de confianza a la Administración de Alejandro Eder al aprobarle el alto cupo de endeudamiento, depositó también la esperanza de dos millones y medio de caleños que, aún con prevenciones, vieron ahí la oportunidad para que muchas de las necesidades de la urbe y suyas en particular, fueran resueltas.
El camino desde entonces ha sido lento, sin duda, y ha presentado escollos importantes, como por ejemplo que hayan pasado tres gerentes por el programa ‘Inversión para Crecer’, nombre dado a las iniciativas con recursos del empréstito, y que hoy esté acéfalo. Esto no pareciera, sin embargo, ser obstáculo para que ya se empiecen a visibilizar algunos de los proyectos que se desarrollarán.
Para hacer claridad, una vez aprobado el cupo de endeudamiento lo que ha seguido en estos meses posteriores es un proceso de negociación con los bancos y de presentación de proyectos estructurados, condición para que se hagan los desembolsos de los recursos con los que se financiarán las obras.
Es así como de los $3,5 billones, a la fecha la Alcaldía de Cali ha recibido $1,46 billones, poco menos de la mitad, que se han destinado, según el Primer Mandatario de la ciudad, a repavimentación de vías e infraestructura vial, construcción y adecuación de instituciones educativas, a recuperar centros de salud, a proyectos del centro de Cali como el del Barrio Obrero o a obras de desarrollo económico. También hay inversiones en bienestar social, vivienda, cultura, deportes, tecnología, gestión de riesgos o el MÍO, entre otros más.
La expectativa también está puesta sobre lo que se hará en los 19 meses que le quedan a la actual Administración local. Son varios pendientes a los que se ha comprometido el alcalde Eder con los recursos del préstamo, entre ellos obras de infraestructura urbana que llevan años en el escritorio, algunas incluso que hacen parte de las megaobras ya pagadas por los caleños, como el puente de Chipichape, pero también el Paseo de Jovita, el Bulevar de la Avenida Sexta o el deprimido de la Carrera 100 con 13, que siguen sin adelantarse.
La ciudad está frente a uno de los mayores ejercicios de inversión en obras públicas y de servicios de los años recientes, que se requieren para modernizar a Cali pero en particular para atender las necesidades de su población y las demandas de una urbe que ha crecido sin rumbo establecido, con el agravante que hoy no cuenta con un Plan de Ordenamiento Territorial definido.
Por esa razón los recursos del empréstito son más que esenciales. Como es fundamental que se cumpla con cada uno de los proyectos que lo avalan, dentro de los tiempos establecidos y sin que se generen sobrecostos o exista la necesidad de hacer adiciones presupuestales. Nada justificaría que con esa billonaria alcancía que se le ha abierto al Gobierno local, con la confianza que se le ha entregado, los caleños reciban de nuevo frustraciones, como muchas de las que vivieron con las llamadas megaobras.
Para ello es imprescindible que los organismos de control vigilen de manera exhaustiva los procesos, el Concejo cumpla con el control político que le corresponde y los ciudadanos se mantengan ojo avizor sobre las obras que se adelantan a su alrededor y que beneficiarán a sus comunidades. Lo peor que podría pasarle a Cali es quedar endeudada por décadas, con más elefantes blancos y sin que sus necesidades más urgentes queden cubiertas.