¿Cómo hizo Petro para dividir a sus opositores, que eran -y son- tantos y que ciertamente están cansados de sus abusos y mentiras y del uso arbitrario del poder en su propio beneficio y en el de su causa socialista marxista, cuando, es claro que todo el mundo sabe que la unión hace la fuerza? Empero, los líderes de la oposición se dividieron y cada cual levantó su bandera de ambiciones.
Todo esto fue ocurriendo cuando la gente comenzó a morir por falta de drogas y asistencia médica, originadas en errores del señor Petro y en su utilitarista odio de clases. Fue entonces cuando los impuestos subieron descomunalmente con dos reformas tributarias y él andaba ‘disfrutando’ de la vida sexual, como lo han señalado algunos conocedores de cerca de su vida insólita.
Él hizo demagogia con el salario mínimo y una reforma agraria aun incierta. Y su tribuna montada utilizando todos los canales de la televisión y una oratoria vana y acomodaticia de odio. Pero gastando y gastando en su propio beneficio, en viajes y representaciones y en el afán de ser una figura mundial.
Disfrutó a París, como lo dijo su entonces canciller Leyva. Y el propio Petro contó que una noche en la Ciudad Luz amaneció, dizque leyendo El Capital, al lado del exactor porno que se llamó a sí mismo ‘la marica’ Juan Carlos Florián, a quien luego nombró ministro de la Igualdad. Y así aconteció en Lisboa y Panamá y hasta en la paradisíaca isla Gorgona. Vida disoluta con cuadros amorosos, alegando en su favor que esa era su vida privada. Como si un jefe de Estado tuviese derecho a una vida privada que le permitiera escándalos de vicio y disolución.
¡Por Dios!, no son los tiempos de Nerón ni de Heliogábalo. Más lo hemos padecido todos y hemos visto viajar al señor Petro por el luengo mundo, dándose tonos de gran figura y disfrutando de sus placeres íntimos como cualquier millonario del jet set.
Frente a esos estropicios, los opositores se vieron a sí mismos como en una ratonera, aspirando – cerca a cien- a ser presidentes. Pues bien, esa hazaña la logró el señor Petro creando inicialmente una división en su propio territorio electoral. Y fue entonces cuando, en el lado de las mayorías, también surgieron candidatos en todos los costados. Gente buena sí, pero enajenados momentáneamente por las vanidades de que hablara el rey Salomón.
No es que Petro sea un maestro de historia. Pero sí conoció la frase y la estrategia de Julio César: “divide et impera”. Y así se llegó a la división de los opositores, que puede ser motivo de derrota por parte del señor Iván Cepeda, un miembro del partido comunista de larga tradición en su amistad con la guerrilla que formalizó su padre Manuel Cepeda Vargas, cuyo nombre llevaba uno de los frentes más agresivos de las Farc EP. Si, nos pueden ganar con toda la acción del gobierno Petro, que no se oculta y con los dineros públicos, la propaganda y el reparto de recursos que diariamente hacen sin medida, ni otro objetivo que el proselitismo.
Dentro de esa división yo tomé partido por Paloma Valencia. Me gusta y la admiro a ella y a su familia. Pero la hicieron cometer errores que le han hecho perder grandes apoyos, mientras su émulo en el campo de los opositores, Abelardo de la Espriella, iba ganando partidarios crecientes.
Por supuesto el enfrentamiento obligado con el comunismo, disfrazado y oculto, pero con todas las ventajas que le entrega un gobernante que descaradamente participa en la política violando la expresa prohibición constitucional, les hace más fácil ganar a ellos, los camaradas. Cepeda huye de los debates y no es orador, escribe como discursos unas cuartillas simplonas; pero sabe bien para donde va. Él es el hombre de las dos caras, y Dios nos libre de un gobierno suyo.
Es por eso que, como tanta gente, debo apoyar como un deber a quien está ganando entre los demócratas y debe ser el próximo mandatario de los colombianos: Abelardo De La Espriella, que es un tigre. Paloma, mal aconsejada quizás, falló en varias cosas y como anota el viejo dicho, el palo no está para hacer cucharas.
Aclaro además, que no soy de derecha. Soy un liberal de centro izquierda y levanto mi promesa de que si Paloma llegase a ganar la primera vuelta, votaré por ella gustoso en la segunda. Por supuesto espero que los partidarios de ella hagan lo mismo en segunda vuelta si los de Abelardo ganan la primera. Así lo han prometido el presidente Uribe, la misma Paloma y Abelardo. Ese es el deber.