Por: Pbro. Jhony Muñoz Sánchez, vicario general
Nuestros planes son los comunes que llevan a resumirse en aspiraciones de salud, dinero y amor. Concretémoslo mejor: comer, beber, enriquecerse, evitar molestias, tener reconocimiento, vivir lleno de comodidades sin complicarse la existencia y sin adquirir muchos compromisos.
Hoy nos llega la lectura del profeta Isaías que nos dice: “Porque mis planes no son sus planes, sus caminos no son mis caminos -Oráculo del Señor-. Cuanto dista el cielo de la tierra, así distan mis caminos de los de ustedes y mis planes de los de ustedes”.
Hoy Jesús invita no solo a trabajar por nuestras realizaciones personales, por nuestros ideales y aspiraciones, sino que nos lleva a poner nuestra mirada en la construcción de su Reino, es una invitación a todos y en toda hora, es una invitación a la generosidad vengan a trabajar a mi viña y a la disponibilidad pues le dice a los de la jornada de la tarde “cómo es que están aquí sin hacer nada vengan a trabajar ”, es así como para trabajar en el Reino de Dios lo primero es hacerse discípulo en el momento del llamado, que ser discípulo es ponerse en dirección del camino señalado por Jesús, ese ve a trabajar es conversión cambio de mentalidad cambio de dirección “como es que están aquí sin hacer nada”, va a decir san Pablo para mi la vida es Cristo y más aun lo importante es que lleven una vida digan del Evangelio de Cristo.
Si ya en el creyente existe ese cambio de la mentalidad, saliendo del coexistir simplemente en una realidad materialista de trabajo para satisfacer las necesidades primarias, tener reconocimiento, vivir lleno de comodidades sin complicarse la existencia y sin adquirir muchos compromisos, entonces se descubre que estamos poniendo en marcha el Evangelio de Dios, pues es Jesús quien lo acerca al mundo contando con nosotros, los que le recibimos y acogemos.
Ese poner en marcha con Jesús su Evangelio es una tarea continua que empezó cuando hubo el encuentro con Jesús, unos antes y otros después, pero al final de la jornada Jesús espera ver de los primeros agradecimientos por haber sido preferidos y elegidos desde la primera hora para trabajar en el campo de su Reino, y agradecidos los últimos porque todavía alguien los consideró con talentos para esa tarea del Reino. Pues el llamado de los últimos nos hace ver la gran generosidad de Dios para convocar a la tarea y la paga idéntica para todos.
Un denario al final nos hace descubrir que se lleva la tarea con Jesús en gratuidad y generosidad solo con la cualidad del servidor fiel y prudente; esto hace ver al discípulo sin pretensiones y merecimientos para saber decir “he hecho lo mandado” y recibir el denario con alegría.