Según la investigación, el factor que más contribuye al descenso de natalidad en el mundo es el despertar de la mujer, la necesidad que tiene de salir del espectro de sumisión, dependencia, obediencia que ha vivido a través de la historia. La píldora anticonceptiva le dio la opción de elegir si quería tener hijos, lo que abrió su mundo a otros horizontes.
El único camino de realización no es la maternidad y no tengo que depender de un hombre para sobrevivir: puedo hacerlo sola. De carambola, el poder masculino, el poder patriarcal, está en peligro y se reduce más y más. Muchos de los criterios de ese mundo machista están en juego, incluido el poder que se le dio a la razón (en detrimento de otros valores) y su fracaso es estrepitoso. Apabullante. Pareciera que para el mundo patriarcal lo más válido fueran la violencia, el poder, el control (son expertos: lo han practicado durante siglos), por ello, muchos de los hijos del patriarcado creen aún que la violencia se elimina con más violencia. Consideran que las guerras son el camino para que el mundo encuentre armonía y equilibrio. Qué desastre: ni la razón ni el control desmedidos, baluartes del patriarcado, hicieron mejor al planeta Tierra Entonces…
Es hora de mirar diferente. Podría hablarse de los estertores del patriarcado. Los resultados de hoy son la confirmación del gran fracaso de la humanidad como humanidad. Su desarrollo fue liderado por el varón (blanco, heterosexual, judeocristiano, occidental) y todo lo que no cupiera en ese parámetro era secundario o dependía de su poder. Por ello hay tanta, tanta rabia represada. Siglos de historia donde el atropello a nombre de la razón y el poder, causaron (y siguen causando) tanto sufrimiento.
La ciencia ha probado que lo vivido no se borra, el inconsciente colectivo y familiar ‘registra’ heridas de generación en generación que solo la toma de conciencia de lo vivido puede reparar y ‘soltar’. Repetir la historia de violencia parece un karma interminable. Haciendo lo mismo, con las mismas creencias, esto no va a cambiar.
La energía femenina se nutre de otros valores por ello es urgente su aporte para un mundo diferente. No es voltear la torta, pero sí buscar que el varón entienda y vivencie que hay que cambiar la forma de concebir la vida. Porque, en este escenario de sometimiento y poder, ¿qué mujer (en especial) va a querer traer hijos a este despelote? Los hombres (en su mayoría) necesitan ‘hijos’ soldados para que ‘sostengan’ la guerra (su poder y control). Si por ellos fuera, más hijos mejoran la economía y sostienen su dominio. En sentido metafórico, un golpe de poder sería la negativa de la mujer a parir hijos e impedir perpetuar el atropellador mundo patriarcal.
Lo que sí es claro es que no son solo factores económicos los ‘causantes’ del descenso de la natalidad. Qué paradoja: hay que pensar diferente para crear un cambio. Pero el varón, ¿qué tan ‘cómodo’ se siente con su forma de vida sin captar su equivocación y responsabilidad en este resultado? Es como si el concepto hombre hubiera entrado en crisis, pero aún no lo captan. Tan grande es su aturdimiento que cuando se habla sobre este tema, uno o más varones que escuchan, reclaman: “pero díganos entonces cómo la hacemos”, porque perder el poder y el control, desnuda la verdad escondida: detrás de toda su violencia está su miedo a ser humano. A darse permiso de sentir y conciliar., a convivir con las emociones. La sola razón es demencial.