En relación con las próximas elecciones, es conveniente que los ciudadanos sean conscientes de lo que significa cada uno de los pocos pero diferentes pasos sucesivos que se llevan a cabo. En la primera vuelta, primero se selecciona un candidato, luego se vota por él o, si se disiente de todos, se vota en blanco o se abstiene de hacerlo. Y si hay una segunda vuelta y el candidato seleccionado pasó, pues de nuevo se vota por él o, si no pasó, toca escoger a uno de los dos candidatos que sí pasaron, o de nuevo hacerlo en blanco o abstenerse otra vez.
Seleccionar, en este caso, es lo que lleva a preferir un candidato basándose en su identificación de los problemas del país y sus respectivas propuestas al respecto; como en su competencia, integridad, capacidad, requisitos y plazos disponibles, necesarios para llevarlas a cabo. Y, además, considerando igualmente su formación profesional, sus experiencias en su campo específico y en la política, sus relaciones políticas, sociales, familiares y laborales y, desde luego, comprobar su correcto comportamiento como ciudadano y ante la ley.
Votar representa un derecho, pero sobre todo un deber cívico, instituido por la Constitución, a través del cual los ciudadanos eligen sus candidatos a cargos de elección popular. Por su parte, el voto en blanco es una de las opciones actuales en las elecciones, y que consiste en manifestar, mediante dicho voto, que se considera que ninguna de las opciones planteadas es la adecuada, constituyendo de hecho un grupo de opinión pública cuyo respaldo es medible, al contrario de la simple abstención, la que igual lo es, pero que no implica una opinión.
Disentir es no estar de acuerdo con el parecer, opinión o razonamiento de cada uno de los candidatos en diferentes aspectos, o todos, o del sistema electoral mismo, o de cómo se lo está llevando a cabo en esta ocasión a partir de las consultas previas. Disentir implica una diferencia de pensamiento y, a menudo, se utiliza para expresar una oposición constructiva “el disentir de la mayoría” por lo que es una forma de expresión fundamental para el necesario diálogo social y el ineludible debate político, las bases de una verdadera democracia.
Escoger entre los candidatos que llegan a una segunda vuelta es distinguir entre ellos cuál es el que más coincide con el candidato seleccionado inicialmente. Lo que significa identificarlas mayores diferencias existentes entre ellos, percibir lo que estas significan, y entonces pasar a destacar las características que sean comunes y diferenciar claramente lo bueno de lo malo para el país, y por supuesto para el mismo ciudadano que vota, independientemente de las ideologías que se manifiestan en las elecciones, pero las que poco se analizan a fondo.
Abstenerse significa privarse voluntariamente de participar en una votación, pero ignorando que eso puede perjudicar a todos los ciudadanos. A pesar de que actualmente la abstención no se considera como otra opción válida en las elecciones, una muy alta se debe considerar como beligerante, y es debido a eso que ahora lo responsable es votar en blanco. Si la abstención se generaliza, pero no se concreta mediante el voto en blanco, a la larga pierde la democracia, donde el poder es ejercido a través del voto libre y secreto, incluido el voto en blanco.
Considerando la actual falta de educación política de los colombianos, sería conveniente que el voto fuera obligatorio, al menos por un tiempo. En este sentido, oponer la abstención, en tanto un derecho democrático, al voto obligatorio, en tanto un deber cívico, es desconocer que un pertinente mecanismo electoral debe considerar el sufragio como una obligación ciudadana, como lo es la de respetar la Constitución y las leyes, diferenciándose radicalmente del voto que se considera tan solo como un derecho sin responsabilidades derivadas del mismo.