La Selección Colombia está próxima a enfrentar el séptimo Mundial de su historia, un desafío que, a priori, parece no tener término medio: o se toca la gloria o se fracasa.

El asunto es muy sencillo. Al ser esta una Copa del Mundo atípica (la primera con 48 equipos), muchas selecciones, incluida la nuestra, tendrán que medirse en primera fase a naciones poco conocidas y que debutarán en el torneo más importante del planeta. Esto hace que la presión aumente para quienes tradicionalmente han cumplido con buenos papeles.

En el caso nuestro, enfrentar a Uzbekistán y a la República Democrática del Congo en la primera ronda podría representar un impulso importante para llegar con chances de ser primero del grupo ante Portugal en la última fecha. Aquí no se trata de mirar por debajo del hombro a estos rivales, sino de tener claro que, con la calidad de jugadores que tiene Colombia, sería imperdonable devolvernos a casa antes de tiempo.

Más allá de algunas ausencias sorpresivas (el caso de Rafael Santos Borré), considero que la convocatoria se hizo casi con lo mejor que tenemos, por lo que ahora dependemos de que el técnico Néstor Lorenzo esté iluminado y tome las mejores decisiones antes de cada juego.

La historia dice que nuestro mejor Mundial fue en Brasil 2014, cuando llegamos a cuartos de final con un James Rodríguez en todo su esplendor. Doce años después, con un James ya en el ocaso de su carrera y con la confianza ciega del entrenador, el deber de este equipo es, al menos, igualar lo conseguido en territorio brasileño.

Las razones para ilusionarse son diversas: un Richard Ríos que viene de figurar en el Benfica, un Luis Javier Suárez que hizo una temporada brillante en Portugal y un Luis Díaz que se ganó todos los elogios en su primer año en el Bayern Múnich. Si Lorenzo sabe potenciar la actualidad de estos futbolistas, podremos competir a un muy buen nivel.

El otro punto que debemos analizar es la importancia de terminar primero de zona, así eso implique lograr un mejor rendimiento que el de la Portugal de Cristiano Ronaldo. Porque si pasamos, por ejemplo, como segundos de grupo, lo más probable es que en los dieciseisavos nos toque enfrentarnos a Inglaterra o a Croacia, dos selecciones que seguramente van a pelear hasta las fases finales.

Por eso mismo está la necesidad de no subestimar a Uzbekistán y Congo y jugarles con toda la seriedad del caso para sumar puntos y goles.

El próximo 18 de junio, en Ciudad de México, comenzará nuestro camino en el Mundial, un torneo que marcará, para bien o para mal, el destino de toda una generación.