En general se habla muy mal del ego que, en realidad, es tu propio yo y no es malo.
Concebir el ego como un enemigo genera conflictos, culpabilidad, ira y vergüenza.
Hay un ego amoroso que te conviene escuchar y seguir porque es tu aliado.
Hay un ego orgulloso que necesita muchas dosis de humildad para dejar la arrogancia.
Hay un ego defectuoso al que debes dar mucho amor propio y seguridad.
El ego amoroso te lleva a hacer todo con amor: amarte, amar a Dios y amar a todos.
Cuando tu yo vibra en amor, dejas de juzgar, de criticar y de ser egoísta o abusivo.
Entonces sueltas odios y culpas, juicios y prejuicios. Te amas, das amor y eres amor.
Ego es tu yo… y bien orientado, es bueno.
@gonzalogallog