Si amas y te amas, evitas dolores innecesarios, pero no puedes evitar ciertas cuotas de dolor.
De algún modo, el dolor es materia prima de la vida, y te deja valiosas lecciones en tu caminar.
Lo que sí puedes evitar es el sufrimiento, o sea, asumir el dolor o un mal de mala gana y renegando.
El sufrimiento es dolor sin aceptación, es pelear sin fe y sin esperanza, sin paz interior y sin Dios.
Por eso hay personas que sonríen enfermas, o cantan mientras soportan en medio del infortunio.
No son masoquistas, sencillamente saben sobrellevar la desdicha con mucha fe y mucho amor.
Son seres como Elsa, paralizada del todo diez años. Sólo movía sus ojos, pero no se rindió y amó la vida
Aceptó su enfermedad sin quejas. ¡Seres especiales que nos enseñan a aceptar y a persistir!
@gonzalogallog