Columnistas
La popularidad presidencial en una democracia dividida
De entrada, por más que un presidente gane una segunda vuelta, conservar un apoyo cercano al 50 % es supremamente difícil, y más en un contexto de una división tan profunda como la actual.
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19 de oct de 2026, 01:25 a. m.
Actualizado el 19 de oct de 2026, 01:25 a. m.
Una nueva encuesta de la firma Atlas Intel para Bloomberg muestra que la popularidad del presidente Abelardo de la Espriella en su segundo mes de gobierno está en el 48,7 % y el rechazo a su mandato está en el 44,6 %. En cuestión de un mes, frente a la misma medición, el presidente habría caído 3 % en aprobación de la ciudadanía.
Todavía es muy temprano para medir la favorabilidad de un gobierno que no ha sumado 100 días en el poder y, en las próximas semanas, el país conocerá nuevas encuestas que darán una mirada más completa sobre el asunto. Por ahora, la novedad es que no hay novedades y que los números siguen casi intactos con respecto a la segunda vuelta presidencial de este año. Tenemos que esperar algunas semanas y hechos políticos para ver cómo los ciudadanos evalúan la popularidad del presidente, y para eso faltan eventos capaces de restarle aprobación a De la Espriella o para sumar apoyos de antiguos críticos. En nuestra política esos momentos no se hacen esperar demasiado…
Es un hecho que la prioridad de De la Espriella es mantener el apoyo de todos los sectores que votaron por él y la mayor parte de su estrategia digital se ha centrado en reforzar el mensaje de que está cumpliendo con lo prometido. Y según dejan ver estas encuestas tempranas, lo ha logrado sin mayores contratiempos. Pero lo difícil para quien viene de ganar una campaña es preservar la aprobación de los electores más moderados, que pueden ser más de tres millones que no votaron por De la Espriella en la primera vuelta y al final lo apoyaron en la segunda vuelta en rechazo a Iván Cepeda y Petro. De entrada, por más que un presidente gane una segunda vuelta, conservar un apoyo cercano al 50 % es supremamente difícil, y más en un contexto de una división tan profunda como la actual.
La división en este caso le juega en contra a De la Espriella, no desde un frente, sino desde dos. Los presidentes con frecuencia tienen que liderar bajo la sombra de un expresidente que les hace muy difícil la gobernabilidad: le ocurrió a Pastrana, a Santos y a Duque. Pero lo inédito, en este caso, es que De la Espriella debe liderar el país bajo la sombra de dos expresidentes con los que sostiene rupturas y divisiones, Uribe y Petro, y que a su vez son caudillos de sus sectores políticos. No solo se encuentra ante el desafío de construir una narrativa para su mandato, sino de enfrentarse a la figura de los dos principales caudillos de nuestro siglo XXI.
De la Espriella parece tener claro que para ser popular debe mandar mensajes consistentes sobre los temas que más preocupan a la ciudadanía, como la corrupción y los altos niveles de criminalidad que el gobierno pasado no buscó reducir desde la vía institucional. El problema es que el presidente también ha decidido dar peleas que pueden resultar en la impopularidad, en gran parte para ganar puntos con su base más religiosa y conservadora. Tal vez lo más absurdo en este campo sea el enfrentamiento con Uribe y su partido, de quienes su agenda depende en el Congreso, además de que constituyen una de las bases más sólidas de la derecha colombiana. Tampoco es estratégica –ni moralmente aceptable– la pelea del gobierno con diferentes minorías y poblaciones, como fue evidenciado en la reciente controversia sobre la exposición permanente del Museo Nacional y que constituye una clara censura.
Si De la Espriella busca ser un presidente popular, no debería centrar su mandato en controversias que restan apoyos, ni en convencer a su línea más dura de electores, buscando mostrarse como el más radical y conservador. La tarea más demandante de su gobierno es mantener la aprobación de millones de moderados e indecisos que hoy pueden estar lejos de sentirse identificados con su proyecto, incluso luego de haber votado por él.
youtube.com/@fernandoposada92

Politólogo de la Universidad de los Andes con maestría en Política Latinoamericana de University College London. Es analista político para varias publicaciones nacionales e internacionales, y consultor en temas de política pública, paz y sostenibilidad.
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