Leer sobre el plan del alma y profundizar, esa verdad, nos da respuestas a muchas preguntas.

Es sabio aceptar que el alma se pone pruebas duras y exigentes para poder evolucionar.

Para practicar aceptación, es necesario estar ante lo que se ve como injusto e inaceptable.

Hace falta que otros nos ofendan muy duro, para poder practicar compasión y perdón.

Todo lo que sucede tiene un propósito y nos golpea para lograr un crecimiento espiritual.

Por las creencias, se ve algo como algo injusto y como una seria dificultad. Es una vivencia para pulirnos.

Antes de encarnar, se hacen acuerdos del alma. Otro se dona para ser un entrenador espiritual.

Si aprendes, dejas de renegar, aceptas lo que pasa, fluyes y, con el tiempo, valoras las pruebas.