Sufres mientras crees que no existen otras formas de convivir y compartir los recursos que tenemos.
Sufres aferrado desesperadamente a las costumbres, tradiciones y culturas conocidas.
Revisa tu modo de pensar si crees que cambiar es dejar de ser auténtico y que significa desaparecer.
Mientras sigas aferrado a estas creencias, continúas siendo pobre y miserable.
Pobre: el que quiere todo lo que no tiene.
Miserable: el que solo puede disfrutar lo que posee.
Nos mantendremos pobres mientras tratemos de poseer algo del universo.
Nos mantendremos miserables mientras nos aferramos a lo que llamamos ‘mío’.
Peleamos por las migajas, mientras todo el pan, la abundancia universal, se desperdicia.
Suelta, confía y comparte. Ahí comienza la verdadera riqueza.