Al observar el clima mundial de las naciones y de sus gobernantes, permítanme clasificarlos en dos figuras muy visibles: los líderes y los jefes, y a su vez quisiera que nos diéramos cuenta en qué consiste la diferencia entre el uno y el otro. Un líder es una persona que guía, influye y motiva a un grupo para trabajar juntos hacia un objetivo común, destacándose por su visión, capacidad de tomar decisiones y de empoderar a otros, no solo dando órdenes, sino inspirando y acompañando con el ejemplo, la confianza y la comunicación. En cambio, un jefe es una persona con autoridad jerárquica impuesta para dirigir, supervisar y coordinar equipos o proyectos dentro de una organización, siendo el responsable de la consecución de los objetivos. A diferencia del líder, se centra tradicionalmente en mandar, organizar tareas y tomar decisiones.

Como podemos observar por las definiciones de líder y jefe, evocamos una realidad que toca toda la vida humana, cual es la política, pero a su vez ella es manejada por los seres humanos, los ciudadanos que organizan la administración de la patria, nación o estado, para administrar los bienes de todos de la mejor forma posible, sin excluir a ninguno de los que la conforman, ya sea por delegación o directamente. Es el sistema de gobierno en donde el poder reside en el pueblo, que lo ejerce directa o indirectamente a través de representantes elegidos, basándose en la voluntad popular y el respeto a los derechos humanos, la libertad y la igualdad, permitiendo la participación ciudadana en la toma de decisiones y el control del poder.

En el libro ‘El Maestro de los maestros’, el psiquiatra, Augusto Jorge Cury nos dice: “En el proyecto de Cristo, los cambios que Él propone son de adentro hacia afuera y no lo contrario; cualquier cambio exterior sin una reorganización interior era solo maquillaje social”. Por eso nos equivocamos nosotros cuando pensamos que Él quería ser fundador de una religión, o un reformador de la religión judaica. Su proyecto era mucho más ambicioso. Cristo deseaba causar una profunda transformación en el interior del alma humana, un profundo cambio del hombre en la manera de ver el mundo y a sí mismo. Nunca alguien que fue considerado tan grande se hace a sí mismo tan pequeño. Nunca alguien con el indescriptible estatus de Dios, hace un gesto tan humilde y sencillo: Lavar los pies a sus discípulos. Nunca el silencio fue tan elocuente. Todos los discípulos quedaron perplejos con su actitud.

Siguiendo a Jesús, nos daremos cuenta de que sus actitudes son de un máximo desprendimiento, en el que demuestra la importancia del servicio al otro; solo una madre es capaz de tener gestos tan amables y espontáneos con sus hijos, con los otros. En sus actitudes de amor, servicio y misericordia, economizó millones de discursos, palabras y se hizo notar como un maestro inteligente, que hablaba con autoridad, era verdaderamente el maestro de los maestros de la bella e imprevisible vida humana.

“Silenciosamente vacunó a sus discípulos contra la dictadura del prejuicio, contra cualquier forma de discriminación, contra la competencia depredadora, el individualismo y la paranoia compulsiva de ser el número uno”, que es uno de los fenómenos sicosociales más comunes y sentidos de la sociedad moderna y de los mal llamados hoy líderes.

Los invito a que pensemos en algo que siempre le sacamos el cuerpo, pero es allí, en donde encontraremos la clave de todo cambio, transformación realización y éxito para la existencia humana: En la propuesta de Cristo no hay jerarquías, jefes, primeros puestos, apariencias humanas, ególatras. Nos pide que seamos tolerantes, solidarios, que aprendamos a caminar juntos, a buscar las metas colectivamente, a buscar el Bien Común, el de todos, la solidaridad en una integración social: “El mayor es el que más sirve, que más honra, que más se preocupa por los demás”. Elijamos conscientemente líderes y no jefes. Compañeros en el camino para construir la patria común, uniendo nuestros esfuerzos y cualidades, y entendámonos, no como enemigos, sino como hermanos y así construiremos un mundo nuevo y feliz.