Columnista
Blindar las elecciones
El gobierno debe mostrar acciones inmediatas que confirmen su compromiso de garantizar que haya elecciones que sean seguras y en las fechas que señala la ley.
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14 de feb de 2026, 01:25 a. m.
Actualizado el 14 de feb de 2026, 01:25 a. m.
Las instituciones de Colombia están comprometidas con las elecciones a efectuarse este año. Las cabezas de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como de los órganos de control y la autoridad electoral, están empeñadas para que los comicios sean libres, transparentes y se realicen en paz según los tiempos previstos en la ley.
Uno de los principales protagonistas de las próximas elecciones será la Registraduría, la cual ha sido blanco de críticas y ataques desde el Ejecutivo. Por esta razón, se ha hecho un llamado para que se confíe en el buen trabajo que está realizando con el fin de que los colombianos tengan plenas garantías del sistema electoral.
Lo que no puede ponerse en duda es la capacidad técnica y administrativa de la Registraduría para manejar unas elecciones en Colombia. Lamentablemente, en eso están el presidente Petro y algunos funcionarios de su gobierno. Las elecciones no se ganan cuestionando la organización electoral, sino con votos.
Es el presidente el que ha estado introduciendo elementos perturbadores para tratar de cuestionar la transparencia del sistema electoral en caso de que sus fuerzas políticas pierdan espacio en el Congreso y su candidato a la Presidencia sea derrotado. Más preocupado debería estar el gobierno por el accionar de los grupos armados que intimidan a los ciudadanos en cientos de municipios que por las supuestas irregularidades que denuncian por parte de la Registraduría.
A menos de un mes de las elecciones para renovar la Cámara de Representantes y el Senado, además de tres consultas, la Misión de Observación Electoral (MOE) lanzó una alerta en la que informa que en 170 municipios del país existen riesgos de que ocurran casos de fraude o de violencia electoral. De ellos, hay 81 municipios en riesgo extremo.
El gobierno debe, pues, mostrar acciones inmediatas que confirmen su compromiso de garantizar que haya elecciones que sean seguras y en las fechas que señala la ley. La Fuerza Pública debe activar unidades donde los grupos armados ejercen presencia y garantizar esquemas de protección para los candidatos.
Lo anterior exige medidas concretas como actualizar el mapa de los municipios críticos y reforzar su seguridad. La vigilancia de la financiación de las campañas, el control del gasto público y el que no haya intervención indebida en política por los funcionarios del gobierno también deben ser prioridades.
La candidata o el candidato de centro derecha que gane la consulta debe conquistar una gran porción del voto joven, dado que el 18 por ciento de los electores tienen entre 18 y 25 años. Hace cuatro años la derecha olvidó esa franja y Petro se la apropió. Además, hay que conseguir buena parte del voto centrista si se quiere ganar la presidencia. No se puede reducir la acción política a los ya convencidos de votar contra Petro.
Después de más de tres años y medio de la pésima gestión del actual presidente, los votantes quieren a alguien que conozca el Estado y no llegue a improvisar. Pero no basta con atacar a Petro. La gente quiere propuestas esperanzadoras. Nuestra democracia tampoco soporta más corrupción, más incompetencia, más beligerancia irresponsable ni actitudes incendiarias.
El tema ahora es acertar en un mensaje que aglutine una mezcla de votos de derecha con votos de centro. El candidato de Petro va a salir derrotado por un candidato de derecha que no descuide los votos del centro.

Columnista El País
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