Llega un nuevo gobierno a Colombia. Las mujeres llevamos desde la constitución del 91 luchando por nuestra participación igualitaria en los niveles decisorios del Estado y en este siglo los presidentes han cumplido la Ley de Cuotas desde Álvaro Uribe hasta Gustavo Petro.

Durante el Gobierno de Gustavo Petro la primera mujer en la historia de Colombia ocupó la presidencia en propiedad, al ser delegada Gloria Inés Ramírez, por el presidente, para que lo reemplazará en sus faltas temporales, pero a diferencia de otros mandatarios, Petro la nombró en propiedad y no como un reemplazo sin funciones presidenciales como ocurrió con Duque.

Poco sabemos cómo será el gabinete del presidente electo, dice que cumplirá la constitución del 91 donde se consagra en el artículo 40 numeral 7: “las autoridades garantizan la adecuada y efectiva participación de la mujer en los niveles decisorios del estado”. Precepto reglamentado posteriormente por la ley 581 del 2000, que exige una participación del 30 % tanto en el “máximo nivel” (ministros, viceministros, directores de departamento, etc.) como en “otros niveles decisorios” (cargos directivos y gerenciales) y la obligatoriedad de incluir en todos los gabinetes ya sean municipales, departamentales o nacionales un mínimo de 30 por ciento de mujeres.

También dice la ley que en todas las ternas en que se nombran funcionarios tales como la Procuraduría, la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, la designación de ternas para magistrados de la Corte Constitucional, Corte Suprema, Consejo de Estado y el Consejo Superior de la Judicatura debe haber mínimo una mujer.

Si bien en principio solo aplica a los puestos de nombramiento, algunos partidos se acogieron a las listas cerradas cremallera, una mujer y un hombre y así el Congreso ha llegado a tener en las dos últimas legislaturas el 30 por ciento de mujeres.

Con gran tristeza vimos que en esta campaña, el presidente electo no tuvo una mujer en su fórmula presidencial, como si lo tuvieron los anteriores candidatos en las elecciones pasados, error que no se lo cobraron las mujeres en las urnas, demostrando que el electorado femenino continúa siguiendo las directrices de los hombres y no votan con conciencia de género, tal vez porque no hay claridad sobre la necesidad de que ellas lleguen a decidir sobre los destinos del país, no solo para preservar la vida sino también para la sobrevivencia del planeta.

Nuestra petición como movimiento social de mujeres es que se establezca el ministerio de las nuevas masculinidades basado en la experiencia desarrollada por la Secretaría de Mujer, Equidad de Género y Diversidad Sexual del Valle del Cauca que demuestra que trabajar con los hombres en procesos de nuevas masculinidades, corresponsabilidad y ética del cuidado puede contribuir a prevenir los feminicidios y fortalecer una cultura de respeto e inclusión y así los nuevos funcionarios masculinos del gobierno, reeducados apliquen la ética del cuidado, y la preservación de la vida empezando por el presidente.

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