Pocas veces he escrito aquí sobre una de mis facetas menos visibles: soy representante en Colombia de Eagle LNG, una productora norteamericana de gas natural. Comercializar gas no es sencillo por sus dimensiones logísticas y operativas (confieso que todavía no sé qué me llevará primero a la quiebra, si la venta de gas o el periodismo), pero he cultivado con paciencia esa relación, que tuvo sus inicios en República Dominicana.
Mi vínculo con la energía viene de más atrás: mi tesis de investigación en Economía fue un estudio sobre la historia del sector eléctrico dominicano. Y aunque aquí he escrito mucho sobre tecnología, para mí la energía está inexorablemente ligada a ese desarrollo. Aspiro, digamos, a estar integrado del MMBTu al megabyte.
Por esa razón, y lo declaro abiertamente como parte interesada del sector, he seguido de cerca los cambios que el nuevo gobierno introduzca en el activo central del ecosistema energético colombiano: Ecopetrol. La empresa vio caer su producción petrolera en los últimos años y se vio envuelta en escándalos de corrupción que, al estar listada en la bolsa de Nueva York, agregan una dimensión adicional de peligro a su gobernanza y a su manejo reputacional.
Este jueves se conoció la plancha única que el Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella presentará a la Asamblea del 15 de septiembre. No es un recambio ideológico total ni una improvisación: es una composición que combina continuidad institucional con perfiles capaces de manejar, a la vez, la transición energética, la disciplina financiera, la auditoría de irregularidades y la reconstrucción reputacional de la principal empresa del país.
Tres permanencias anclan el conocimiento. Luis Felipe Henao seguirá presidiendo la Junta, con su trayectoria en gobierno corporativo, política pública y alta dirección. Ricardo Rodríguez Yee, ratificado por los departamentos productores, preside el Comité de Auditoría y Riesgos y garantiza que no se interrumpan las auditorías forenses en curso ni los estándares que exige una compañía listada en Nueva York. César Loza mantiene la representación de los trabajadores y el conocimiento de campo.
Las incorporaciones cubren vacíos que la empresa necesita hoy. Carlos Augusto Suárez, estratega de comunicación del Presidente, aporta lectura de opinión pública y manejo de crisis; en una compañía que debe explicar simultáneamente más exploración y más transición, esa competencia no es ornamental, es de gobierno.
José Camilo Manzur, presidente de Asocodis, conecta el negocio de hidrocarburos con el sistema eléctrico, clave para las renovables y para ISA. Jorge Jaller trae la gestión de organizaciones complejas desde el Grupo Éxito; Ludmila Vergara refuerza la capacidad jurídica y de prevención de riesgos; Betzy Martínez y Claudia Lafaurie suman mirada caribeña y territorial.
¿Es una junta perfecta? Ninguna lo es. La prueba real será si logra escapar del falso dilema entre petróleo y nuevas energías: Ecopetrol debe producir y explorar para financiar la transición y el fisco, con rigor en riesgos y una narrativa coherente para los mercados, los trabajadores, las regiones productoras y la ciudadanía.
Este extranjero, que estudió en el Caribe lo que cuesta construir confianza en el sector energético, lee en esta plancha una apuesta sensata. Si la promesa del nuevo gobierno es Reconstruir la Patria, había que empezar por reconstruir la empresa que es la joya de la corona de todos los colombianos: Ecopetrol.