Desde el siglo pasado el movimiento social de mujeres en Colombia ha luchado sin tregua por los derechos de las mujeres, empezando por el derecho al voto, la participación femenina igualitaria en el gobierno y en los niveles decisorios o ley de cuotas, la introducción de las listas cerradas cremallera para asegurar una masa crítica de mujeres en el Congreso, y la no discriminación de ellas dentro de la política.

Los dos últimos presidentes han tenido a una mujer en su fórmula presidencial, así como sus adversarios, Iván Duque, Gustavo Petro, Rodolfo Hernández. El Centro Democrático llevó a Paloma Valencia como su candidata e Iván Cepeda comparte con Aida Quilcué.

Con gran tristeza vemos que el otro candidato, según dicen sin partido, ignoró olímpicamente a las mujeres. Y no es de extrañar, su campaña es la ideología de la muerte, la ética del cuidado no está presente y ofrece miles de cárceles y plomo a diestra y siniestra.

Las mujeres colombianas, más del 50 por ciento del electorado han demostrado que no quieren parir más hijos para la guerra y por eso la tasa de fecundidad de Colombia oscila entre el 1,1 y el 1,7, pero extraña que en ese contexto haya mujeres que quieran como presidente el gran macho duro, el que cree en la fuerza y la muerte y no en el diálogo. ¿Acaso ignoramos que aquellos supuestos delincuentes también tienen una madre? Que duro es tener que perder un hijo. Nueve meses de embarazo, tanto amor y tantos sacrificios, cuando el muere, lo asesinan o lo culpan muchas veces sin juicio previo nos arrepentimos de no haber abortado.

¡Ay madres!, madres de los presos de Bukele, de los muertos del ataque del 7 de Octubre y posteriormente de Gaza, de Irán, de los 200 bombardeados en lanchas en el Pacífico, los soldados que van a la guerra a matar o a que los maten contra un enemigo desconocido. Por eso no queremos tener más hijos. ¿Y ahora? ¿Vamos a votar por el que nos vende las fosas comunes?

No mujeres, no es el gran macho el que nos debe gobernar, el que barre el piso con nosotras, el que no cree que hay una mujer capaz entre los 21 millones de mujeres votantes para que pueda ser su equipera presidencial.

Cuando les he preguntado a algunas amigas, porque votarían por el gran macho la respuesta es compleja, porque es fuerte y va a acabar con la delincuencia siempre y cuando no sean mis hijos, sino los de otra.

Reproduzco parte del programa del gobierno de Iván Cepeda y Aída Quilcué:

“Reformas sociales que garanticen los derechos sociales y culturales de las mujeres, fortalecimiento de un sistema nacional del cuidado y la inclusión igualitaria de las mujeres en la política”.

¿Acaso ciudadelas ecológicas como la eco-aldea Nashira con casas gratis para las mujeres a nombre de ellas? Esta propuesta me entusiasma más que el plomo ‘ventiado’ y la guerra sin tregua.

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