¿Cuáles son los factores que determinan la longevidad? ¿Cuáles de estos tienen más influencia en la calidad de vida? ¿Qué tiene más peso: la genética o el estilo de vida?

Hace 100 años la gente, incluyendo los privilegiados, se moría a menudo por causas extrínsecas como infecciones, pobres condiciones sanitarias, accidentes y otras causas externas. El progreso en la medicina, la vacunación, la disminución de la contaminación, el mayor acceso a una dieta balanceada y una mayor conciencia al respecto de hábitos saludables, sin duda, han ayudado a prolongar la vida y a mejorar su calidad.

Históricamente, el consenso ha sido que aproximadamente el 20 % de los factores que explican la longevidad son genéticos y que el restante 80 % corre de nuestra cuenta gracias al buen o mal manejo de nuestros hábitos y de una gran variedad de factores extrínsecos.

Pero la realidad es que la genética juega un rol principal en la longevidad y en la calidad de vida, mayor del que nos habíamos imaginado. Una investigación reciente*, realizada en gemelos escandinavos en la cual se excluyeron causas extrínsecas, ha replanteado las bases de la ciencia que estudia el envejecimiento y ha demostrado que se había subestimado el papel de la genética en la longevidad y en la calidad de vida. Estos investigadores encontraron que aproximadamente el 50 % de los factores que explican la longevidad son genéticos.

Este importantísimo hallazgo no quiere decir que, si tenemos unos padres que murieron jóvenes, estamos condenados a morir tempranamente también. No. Cada persona representa una serie infinita de combinaciones que llevan o no a una longevidad excepcional. En otras palabras, existen diversos caminos hacia una larga vida. Uno de ellos es una genética fuerte que puede proteger, incluso, a las personas con circunstancias externas desfavorables.

En cualquier caso, pero especialmente cuando la genética es frágil, es vital tener hábitos saludables. En la interacción de los distintos caminos genéticos con los diferentes estilos de vida está la clave para explicar por qué algunas personas viven más y mejor que otras. No hay una respuesta sencilla sobre qué parte de la esperanza de vida está determinada solamente por los genes y qué parte por el ambiente. En definitiva, los genes y el ambiente importan, pero lo fundamental es que nosotros tenemos control sobre los factores extrínsecos que determinan la longevidad.

El estudio mencionado reabre puertas a nuevas investigaciones orientadas a resolver esta pregunta, pero mientras llegan esos resultados, tenemos que entender que más o menos la mitad de los factores que determinan la longevidad y la calidad de vida son extrínsecos y están en nuestras manos. Como, por ejemplo, los hábitos saludables, el ejercicio, el sueño, ser proactivos en el mantenimiento de una buena salud mental, una vida social grata, aprender a decir no y mantener a prudente distancia a los allegados tóxicos.

En resumen, independientemente de nuestra genética, es nuestro deber cuidar nuestra salud utilizando todos los medios que podemos controlar, pues esa es la clave para una mayor expectativa de vida.

*Ben Shenhar et al, Heredabilidad de la expectativa intrínseca de vida es cercana al 50% cuando se controlan factores extrínsecos, Vol 391, 6784, pp 504-510, Science, enero 29/26.