Es importante que los gobernantes tengan conexión con las regiones: origen, familia, amigos, instituciones educativas, pues esos vínculos inciden en sus planes de gobierno. Por eso es importante darle relieve a los lazos que unen a Paloma Valencia con nuestro departamento y, de manera especial, con Palmira.

Paloma es nieta de Guillermo León Valencia, popayanejo, y de Susana López Navia, nacida en Palmira en 1910. Hija de Gustavo López Terreros, oriundo de Santander de Quilichao (n. 1881). En esa época se dio una migración de quilichagueños hacia Palmira, al punto que el apellido Terreros ya es hoy de raigambre palmirana y ha tenido destacados exponentes en la banca, la política y otras actividades.

La madre de Susana fue Lucrecia Navia Carvajal, de familias antiguas de la ciudad de Las Palmas. Entre otros, era hermana del médico Luis Navia Carvajal, quien dejó grata huella con su profesión, y también de Lisandro Navia, padre del exalcalde de Cali Álvaro Navia Prado.

La vida de Susana López Navia fue dura. Perdió a sus padres siendo muy niña, cursó estudios de comercio en el Colegio de las Franciscanas en Cartago y posteriormente trabajó en Popayán como secretaria del Banco de Colombia, una de las primeras mujeres en esa labor. Allí se enamoró de ella el político caucano con quien se casó en 1931. Tuvieron 4 hijos: Pedro Felipe, Alma, Diana e Ignacio, padre de Paloma. Susana padeció un derrame cerebral que la obligó a usar silla de ruedas. A pesar de la adversidad, acompañó de manera admirable a su marido en sus campañas políticas y en la Presidencia de la República que ejerció entre 1962 y 1966. No le gustaba que la llamaran ‘primera dama de la nación’, sino simplemente ‘doña Susana’, y fue recordada por su sencillez y resiliencia frente a su enfermedad. Falleció en 1964 de un tromboembolismo pulmonar a los 53 años, mientras su esposo era presidente.

Pero la relación de Paloma con el Valle no se queda en su abuela palmirana. Su esposo, Tomás Rodríguez Barraquer, es hijo de Manuel Rodríguez Becerra, hijo de José Rodríguez Arango y de Enriqueta Becerra Cabal, también nacida en la ciudad de las Palmas. Rodríguez Becerra ha sido académico de renombre en temas medioambientales y fue el primer ministro de esa cartera entre 1993 y 1996. Se casó con la prestigiosa oftalmóloga Carmen Barraquer. Tomás, el esposo de Paloma, es economista de Stanford, académico y politólogo. En conclusión, su única hija, Amapola Rodríguez Valencia, lleva sangre palmirana por padre y madre.

Estos datos son convenientes, más que chisme social, para las estrategias que las regiones deben diseñar para acercar a los candidatos a sus planes de desarrollo y a incluirlos en la lista de sus ciudadanos amigos.