De acuerdo con nuestra Constitución Política Nacional, de la cual tengo el honor de haber sido uno de sus coautores, el próximo 31 de mayo estaremos eligiendo al nuevo presidente o presidenta de Colombia. Desafortunadamente, si hacemos un ejercicio matemático entre las personas inscritas para votar y aquellas que realmente votaremos ese día, debemos concluir que el 31 de mayo no alcanzaremos a elegir al nuevo presidente o presidenta de Colombia. Esto se debe, seguramente, a la alta abstención que se ha venido presentando en las elecciones, en las cuales un poco menos de la mitad de los electores no ejercen su derecho y responsabilidad ciudadana de elegir a sus gobernantes.

Por consiguiente, con las dos personas que obtengan la mayor votación el 31 de mayo, se realizará, el domingo 21 de junio del presente año, una nueva votación en toda Colombia, a fin de elegir, de forma definitiva y por mayoría de votos, al nuevo presidente o presidenta de Colombia. Como Colombia ha tenido, en los últimos 50 años, una tradición transparente y eficiente en los procesos electorales, estoy seguro de que, alrededor de las 6 de la tarde de este domingo 21 de junio, estaremos conociendo el nombre del nuevo presidente o presidenta de Colombia.

Entretanto, como exvicepresidente de Colombia, actualmente residenciado en la ciudad de Cali y retirado de los agobios diarios de la vida política nacional y regional, me permito invitar a todas las personas inscritas ante la Registraduría colombiana a que salgamos a votar, de manera libre y soberana, en las elecciones del 31 de mayo, por el candidato o candidata que, en nuestra opinión personal, mejor pueda garantizar el futuro democrático de una Colombia más equitativa, segura, pluralista, reconciliada y en la que lo más importante sean las personas, empezando por los niños y las niñas.

Mientras llega el 31 de mayo o el 21 de junio, reitero mi total disposición, sin ningún tipo de contraprestación personal, de contribuir, como coordinador, a un diálogo entre diferentes, en el que cada uno de los candidatos y candidatas a la Presidencia de la República pueda interactuar con diversos sectores de la población caleña y de otros municipios del Valle del Cauca. Reitero que lo importante en toda democracia, y en especial en Colombia, es que aprendamos a escucharnos recíprocamente y a respetarnos en las diferencias políticas y sociales.

En ese propósito democrático, agradezco a personas de la diversidad política y social que han manifestado su total disposición de colaborar en el éxito de tan noble tarea, así como a los principales directivos de la Confederación General del Trabajo (CGT) Democrática e Independiente y de la Central de Trabajadores Unitarios (CTU), por su disposición a ser convocantes de dichos diálogos entre diferentes.

De mi parte, y con base en mi experiencia en los asuntos sociales y de Estado, considero que un compromiso público que debemos exigirles a todos los candidatos y candidatas a la Presidencia de la República es que se comprometan a respetar el carácter pluralista e independiente, a nivel político, social y económico, de Colombia, y a gobernar con unos mínimos principios éticos, como la cero tolerancia frente a la corrupción, el despilfarro, la violencia, las desigualdades sociales, la contaminación ambiental y frente a aquellas personas oportunistas que ven al Estado como su ‘vaquita lechera’ o que siempre se arriman al árbol que más sombra les ofrece.