Mientras escribo esta columna, el país recibe las noticias de los resultados de las elecciones legislativas para el periodo 2026-2030 y de las consultas presidenciales. Hay varios motivos para sentir esperanza con los resultados.

En primer lugar, la muy alta votación de la Gran Consulta por Colombia es una gran noticia para un sector político del país que cree en la necesidad de hacer oposición con seriedad y altura. Es posible y necesario defender la institucionalidad del país con una oposición seria, desde los argumentos y el respeto por otros sectores ideológicos.

Por eso encuentro llamativo y valioso que en su discurso triunfal, la candidata Paloma Valencia haya reiterado que en su proyecto tendrán un lugar todos los sectores ideológicos. Mientras dos candidatos punteros en las encuestas insisten en proponer visiones de país en las que no cabe una gran parte de la ciudadanía, es una noticia positiva que una nueva tercería –ahora fortalecida por más de cinco millones de votos– apueste por una visión más incluyente.

Ha sido un importante fenómeno electoral la suma de cinco millones de votos en la Gran Consulta por Colombia, especialmente a partir de dos nombres: los de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo. Los demás integrantes dieron un valioso ejemplo ante el país al mostrar unidad y apoyo a la candidata elegida por la votación popular.

Es necesario decir que la Registraduría mandó un mensaje de confianza ante las acusaciones infundadas del presidente Petro, que ha hablado de un posible fraude en su contra. Su partido ha salido ganador al Senado, aunque estuvo lejos de cumplir con las expectativas de curules que en un principio plantearon sus dirigentes. Ante ese logro, el presidente no tiene cómo alegar un fraude en su contra.

Llama la atención también que la Consulta Frente por la Vida, cuya cara más visible era Roy Barreras, fracasó en su objetivo, que era crear una nueva figura en la izquierda, y también estuvo lejos de conseguir lo que los opositores esperaban, que era la división del petrismo en dos sectores con fuerzas comparables. Sin embargo, hay que recordar que a estas alturas, cuatro candidatos competirán en primera vuelta por los votos de la izquierda y el centro izquierda: Clara López, Claudia López, Roy Barreras e Iván Cepeda.

Por otro lado, el país debe reconocer el ejemplo de civismo de David Luna y Mauricio Cárdenas, que fueron los primeros en proponer una gran consulta de la oposición institucionalista frente al gobierno Petro. Mientras muchos apostaban por una feria de gritos y radicalismos, la construcción de una tercería de acuerdos y puntos de encuentro es motivo de esperanza.

La conclusión principal es que el petrismo, a pesar de haber salido triunfante, está lejos de haber arrasado como calculaba en sus planes más optimistas. A pesar de su inmensa maquinaria, el enorme poder de la burocracia y el aparato de propaganda construido a partir del sistema de medios públicos, está lejos de constituir la mayoría absoluta que buscaba para el próximo periodo de gobierno.

Pero, sobre todo, el panorama cambia de forma rotunda en la oposición. Con la altísima votación obtenida por la Gran Consulta por Colombia, la oposición colombiana no se resigna a quedar en manos de los discursos más radicales, que con las palabras divisivas de De la Espriella ofrecen las mejores condiciones para que el petrismo vuelva a ganar las elecciones presidenciales.

@fernandoposada_