Las próximas elecciones pondrán a prueba si los colombianos aprendieron la lección o si volverán a premiar el populismo que promete el cambio mientras se llena los bolsillos. Ojalá la indignación no se quede solamente en las redes sociales, sino que se traduzca en un voto consciente. Y mientras los responsables de este funesto gobierno buscan excusas, la ciudadanía paga las consecuencias.
El país no puede volver a equivocarse apoyando nuevamente a personas que contribuyeron a la elección de este gobierno o hicieron parte de él. Ya sabemos de qué son capaces. Si llegásemos a caer en un gobierno comunista y antidemocrático, se lo deberemos a quienes vuelvan a votar por la izquierda. Los colombianos lo que quieren son propuestas que solucionen todos los enormes problemas que este gobierno ha creado y todos los que prometió arreglar y no ha cumplido. El futuro del país está en juego.
El gobierno ha estado abonando el terreno para hacer campaña satanizando al empresario. Este ha sido el gobierno más destructivo de la historia de Colombia. Ha sido pésimo porque se apoya en gente corrupta e inepta. Así lo demuestran los escándalos de corrupción que se revelan a diario. Y es malo también porque se inspira en el socialismo que conduce a la miseria económica a todos los países que lo ensayan. Cuba y Venezuela son un buen ejemplo en Latinoamérica. Es que el socialismo no funciona.
La izquierda que se ufanaba de una pretendida superioridad moral frente a sus adversarios, se ha quedado sin su argumento principal. Si su comportamiento es igual o peor al de otros partidos políticos a los que tanto criticaban, no existen ahora motivos para apoyarla. Ha sido el peor gobierno en la historia reciente de Colombia. Sus resultados han sido desastrosos. Si además perdió las banderas de la ética, ¿qué sentido tiene apoyar al candidato presidencial de Petro?
Cepeda sí es gobierno. Por eso la maquinaria contratista ha estado funcionando al máximo. Según la Contraloría, el gobierno firmó 164.813 contratos por un valor de $ 14,8 billones antes de la entrada en vigor de la ley de garantías. Al menos 500.000 contratos se fueron para burocracia. Adicional a lo anterior está el apoyo de los grupos criminales allí donde ejercen dominio territorial, pues saben que Cepeda les garantizaría lo mismo que Petro: libertad de acción e impunidad.
A pocos días de que los colombianos salgan a las urnas para elegir un nuevo Congreso, así como votar por las consultas, hay territorios vedados donde no se puede hacer campaña por amenazas de los grupos armados. Además, se han intensificado los hechos de violencia contra candidatos al Congreso.
Según el último informe de la Misión de Observación Electoral (MOE), para las próximas elecciones se ha evidenciado un aumento de los riesgos electorales respecto a los anteriores comicios. Este informe indica que hay 170 municipios con alto nivel de riesgo electoral. Cauca es el departamento con la mayor cantidad de municipios en riesgo extremo, 19. De acuerdo con la MOE, las zonas del norte del Cauca hasta la frontera con el sur del Valle del Cauca son las más delicadas.
Esta situación representa todo un desafío para las instituciones y para la democracia, pues hoy en los territorios bajo el dominio de los grupos ilegales no hay condiciones para unas elecciones libres y los ciudadanos podrían votar bajo presión de estas organizaciones armadas. Si gana Cepeda, el país se estaría jugando su supervivencia como democracia.