La escalada de violencia en Colombia constituye una alerta para un país que está a pocos meses de acudir a las urnas para renovar el Congreso y elegir Presidente de la República. Lo anterior sucede en momentos en que el orden público y la Paz Total, una de las fracasadas banderas del actual Gobierno, siguen en crisis.

Los candidatos y precandidatos de la derecha y centro derecha tienen que entender que hay que deponer los intereses personales y unirse en contra de las organizaciones criminales y de los populistas de izquierda. Además, el llamado a bajarle el tono a la confrontación política y a rodear las instituciones no ha encontrado acogida en la Casa de Nariño.

El clima de tensión política y de descalificación del opositor generado por Petro y sus redes sociales, sumado al empoderamiento de los grupos armados ilegales por cuenta de las improvisaciones tanto de la estrategia de seguridad del Gobierno como de la Paz Total, son factores que pesan cada vez más en el desarrollo de las campañas políticas de este año.

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia previno sobre el incremento de la violencia contra los líderes sociales, defensores de Derechos Humanos y actores políticos. Este periodo preelectoral ha estado marcado por agresiones a estos últimos. Entre enero y noviembre de 2025 la ONU documentó 18 homicidios de líderes, entre ellos el del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, del Centro Democrático, así como 126 casos de ataques o amenazas.

Las organizaciones guerrilleras han expandido su control territorial, ejerciendo su poder mediante la violencia sobre comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinos. La violencia asociada al proceso preelectoral ha aumentado, acompañada de una creciente polarización y un discurso de odio por parte de Petro.

Los colombianos consideran que el deterioro del clima de seguridad encabeza la lista de sus preocupaciones. Según la última encuesta elaborada por la firma Invamer, el orden público lidera la relación de problemas nacionales con una cifra de 35,3 %. No hay duda de que la seguridad será un tema clave con miras al resultado de las próximas elecciones presidenciales. Quien logre convencer a los votantes de que con él o ella se mejorará el orden público, tendrá las mejores posibilidades de triunfo.

De otra parte, las imágenes de destrucción que dejó el cobarde ataque de las disidencias de ‘Iván Mordisco’ a Buenos Aires, Cauca, reviven las peores páginas del conflicto armado en Colombia. Lo ocurrido no fue un hecho aislado. Lamentablemente fallaron la inteligencia, la anticipación y la capacidad de reacción.

En momentos como el actual el país necesita ver a un presidente que rodee a los alcaldes, que escuche a los campesinos y a los pobladores rurales que viven cercados por estructuras criminales y que hoy sienten miedo e indefensión. Se necesita un presidente que priorice la seguridad en la agenda pública.

Lo ocurrido en el municipio de Buenos Aires obliga a una reflexión sobre la estrategia de seguridad, las capacidades de la Fuerza Pública y qué tanto el Gobierno está respondiendo a las necesidades de la gente en las zonas más golpeadas por el crimen organizado.