El domingo pasado, este observador extranjero inmerso en Cali y el Valle tuvo el privilegio de presenciar algo que distingue a Colombia incluso dentro de una región con larga tradición democrática: una jornada electoral que se prueba a sí misma ante las urnas, y sale bien librada. La jornada transcurrió mayormente en paz, con algunos casos aislados de violencia que no lograron opacar el civismo general, y los colombianos ejercieron ese derecho sagrado con una determinación que merece ser reconocida. A todos los ganadores de este 8 de marzo, mis felicitaciones. Y a quienes no cruzaron en esta ocasión: el solo hecho de postularse para un cargo público es un acto de valor cívico que merece reconocimiento.

Para El País de Cali, fue, además, una jornada histórica. Desde las 8 de la mañana desplegamos equipos periodísticos en calle para observar el desarrollo de los comicios, desde los puestos de votación hasta los comandos de campaña del Pacto Histórico, del Centro Democrático y demás agrupaciones políticas, y empezamos la transmisión en directo con la participación de editores, periodistas y reporteros audiovisuales.

En el estudio, nuestra directora Vicky Perea, junto a los jefes de redacción Olga Criollo y José Luis Carrillo, condujeron un análisis permanente en compañía de los politólogos Juan Camilo Vanegas, Jaime Gutiérrez y Michel Maya, comentando en tiempo real los resultados a medida que llegaban los boletines de la Registraduría.

Transmitimos simultáneamente por YouTube, TikTok, Facebook, Instagram y nuestra página web, alcanzando más de 150.000 personas conectadas en nuestro ecosistema digital a lo largo del día. Todo esto fue posible por la inversión que hemos hecho en infraestructura digital: conectividad de potencia y capacidad de streaming integrado. Nuestra apuesta sigue siendo el fortalecimiento del ecosistema digital de El País, sin sacrificar el periodismo de fondo que nos caracteriza, ni nuestro semanario con investigaciones de calado, ni el Q’Hubo semanal, que sigue cosechando el cariño del pueblo caleño.

En cuanto a los resultados, el ejercicio de las consultas interpartidistas sigue pareciéndome uno de los mecanismos más sofisticados y exportables de la democracia colombiana. Ver a candidatos de diferentes partidos medirse en las urnas para determinar quién lidera con más respaldo real, antes de comprometerse con una boleta electoral, es prueba de madurez institucional.

Paloma Valencia ganó La Gran Consulta por Colombia con más de tres millones de votos, consolidándose como la candidata con mayor respaldo popular para el 31 de mayo. Fue igualmente notable la revelación de Juan Daniel Oviedo, quien sorprendió a propios y extraños al quedar segundo con más de un millón de votos, y con esa fuerza confirmó su incorporación a la boleta de Valencia como candidato a la Vicepresidencia, respetando así el veredicto de las urnas con una disciplina que no siempre se ve en la política regional. En el Valle del Cauca, el Pacto Histórico afianzó su condición de fuerza política predominante, y a nivel nacional alcanzó 25 escaños en el Senado, cinco más que en 2022, un resultado que superó las expectativas de muchos analistas.

Dicho todo esto, nada está escrito todavía. Claudia López y Roy Barreras permanecen en carrera, y quien crea que los márgenes de hoy definen los resultados del 31 de mayo subestima la volátil aritmética de lo político. En mis años en la vida política, aprendí que los números cambian, las alianzas se rehacen y el último votante siempre tiene la última palabra.

Como medio, asumimos el compromiso de acompañar este proceso con el mismo rigor, la misma transparencia y la misma cobertura integrada con que cubrimos el domingo pasado. Que el 31 de mayo la voluntad del pueblo se imponga, en paz, para bien de todos los colombianos.