Es ya un lugar común decir, cada que hay elecciones, que “esta si es decisiva como ninguna otra anterior”. Pero por más que suene a frase manida, estas serán sin duda unas elecciones que habrán de definir por un muy buen tiempo (continuidad o ruptura), el futuro de esta compleja nación. Y tan importante lo será la elección presidencial como la más cercana para Senado y Cámara de Representantes el próximo 8 de marzo.
Es una imperiosa necesidad tener un mejor Congreso de la República, también se ha dicho siempre, porque en el imaginario de los colombianos, si existe algún poder público sinónimo de incompetencia, cuando no de los peores vicios de la política, eso lo representan los ‘honorables parlamentarios’. Hay notables excepciones, por supuesto, pero son realmente una minoría.
Ahora estamos frente a una nueva oportunidad de renovar ese Congreso, para lo cual hay que elegir bien a personas con trayectorias limpias, comprometidas, preparadas y con un programa político que interprete muy bien las necesidades más sentidas de los colombianos, incluyendo cambios profundos pero democráticos, producto de acuerdos y consensos, no de imposiciones ni autoritarismos.
Gente así, hombres y mujeres, los hay en distintas formaciones políticas, especialmente en las que se definen como de ‘centro’ o como de izquierda, pero también, aunque más excepcionalmente, en los partidos tradicionales y de la llamada derecha.
Mis opciones están en la llamada Alianza Verde, en la que, tanto para el Senado de la República como para la Cámara de Representantes, hay de verdad unas candidaturas de lujo, con muy pocas excepciones, también hay que decirlo.
Lamento mucho que, por lo pronto, Duvalier Sánchez (No. 4 en la lista al Senado de la Alianza Verde) haya postergado una próxima aspiración a la gobernación del Valle que sí que le vendría bien a esta región. No obstante, su presencia en el Congreso será garantía de una lucha decidida y creíble contra la corrupción y en defensa de los mejores intereses de Colombia y del Valle del Cauca.
Y celebro en gran manera la aspiración de un hombre íntegro, valiente y comprometido como lo es el abogado Elmer Montaña (No. 107 en la Lista de Cámara de Representantes por el Valle del Cauca de la Alianza Verde). A su larga y muy exitosa trayectoria como jurista suma una extraordinaria sensibilidad y vocación por las causas de quienes más sufren o resultan víctimas de la injusticia en todas sus manifestaciones (discriminación, desigualdad, abuso, violencia, entre otros), así como un decidido compromiso para actuar públicamente y en los estrados judiciales allí donde encuentra corrupción o malos manejos en la gestión de lo público.
“Tenemos valor, pero no precio” se lee en uno de los enunciados políticos de esta campaña política de la Alianza Verde en el Valle del Cauca. Creo que este mandato queda en buenas manos tanto de Duvalier (Senado) como de Elmer (Cámara de Representantes).