En las campañas al Congreso de la República se vio de todo un poco, desde argumentos serios hasta pura y simple demagogia, y algo muy preocupante como lo es una extendida práctica de compra de votos. Y, como era de esperarse, las propuestas políticas en esencia estaban entre una feroz oposición al proyecto político del Pacto Histórico (hoy en el gobierno) y quienes en contrario lo defienden.

A mí me llamó especialmente la atención el slogan de campaña de la hoy representante a la Cámara Katherine Miranda, quien como parte de la Alianza Verde aspiraba al Senado con el eslogan ‘El cambio salió chimbo’. Y soy de quienes lamenta que, como ella, Angélica Lozano y otros muy buenos parlamentarios se hayan ‘quemado’ como se dice popularmente. Y para el caso hay muchos otros sectores y personas que sin duda comulgan con una propuesta de ‘cambio’ para este país, pero no concuerdan en muchos aspectos en las formas como lo ha venido impulsando el actual gobierno. Pero de allí a sentenciar que ese cambio ha salido ‘chimbo’ hay una gran distancia.

Hay que ser muy sectarios para negar los resultados que, entre muchas lecturas posibles, señalan un notable triunfo político del Pacto Histórico tanto para el Senado de la República como para la Cámara de Representantes. ¿Cómo se explica ese notable desempeño? Hay muchas razones, pero en particular señalo dos: este gobierno ha conectado realmente con sectores amplios de la población, particularmente excluidos, que las élites tradicionales históricamente han tenido al margen o literalmente excluidos, como si no existieran. La otra razón es que, aunque existan muchas críticas a este gobierno (varias de las cuales comparto), el listado de logros y éxitos de la gestión gubernamental es bastante más largo y meritorio, especialmente en reducción de desigualdades, de lo que la oposición se niega a siquiera reconocer.

Sin duda, el ‘cambio’ llegó para quedarse y eso es lo que expresa el triunfo del Pacto Histórico en esta elección parlamentaria. Por supuesto, no es suficiente dado que, aunque es la más grande fuerza en el Congreso, no le alcanza para hacerse a las mayorías, lo cual supondrá el enorme esfuerzo político de hacer alianzas y/o promover consensos para, en particular, impulsar y aprobar grandes reformas sociales y políticas, en todo caso, democráticas.

Una muy buena parte del país está en modo ‘cambio’. Podrán discutirse muchos asuntos del mismo, tanto de forma como de fondo, pero esa es una realidad histórica que aún muchos se niegan a reconocer.

Ojalá esta realidad pueda ser tramitada producto de un gran Acuerdo Nacional que una y no divida o fracture este país, para lo cual se requiere sensatez, realismo, disposición y compromiso.

Paradójicamente, la campaña del Pacto Histórico en cabeza de Iván Cepeda tendrá que mirar al ‘centro’ para propiciar el encuentro con sectores que creen en el cambio, pero tienen dudas y temores sobre cómo pueda continuar en un próximo gobierno de una izquierda que algunos la asumen como radical.

Y la oposición de la llamada centroderecha, en cabeza hoy de Paloma Valencia, tiene el doble reto de encarnar una propuesta que tome distancia de una candidatura extrema como la de Abelardo de la Espriella, al tiempo que se acerque al centro con un planteamiento que abra opciones para ofrecer una propuesta también de cambio, porque no será suficiente seguir gritando ‘lo malo’ que les parece ha sido este gobierno.

De cara ya a la elección presidencial, el asunto crucial será el de continuar el cambio (incluso con cambios, valga la redundancia) o definitivamente oponérsele.

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Posdata. Desde esta misma tribuna de opinión me expresé en favor de las opciones de la Alianza Verde al Senado con Duvalier Sánchez y de Elmer Montaña a la Cámara de Representantes. Al primero, las felicitaciones por haberlo logrado. Al segundo también felicitaciones, aunque no haya resultado electo esta vez... El esfuerzo de esta campaña ha valido la pena y deja abiertas enormes posibilidades para su futuro político en el Valle del Cauca o la ciudad de Cali.