La esperanza o la ilusión se ‘agarran’ de cualquier detalle, así se nutren. En creer, en esperar, en confiar. Son necesarias para sobrevivir y, en especial, si has tenido largos períodos oscuros, ‘la esperanza es lo último que se pierde’. Por ello, dependiendo del lugar desde donde opines, los argumentos pueden ser muy diferentes. Estamos de acuerdo en que la objetividad no existe y es imposible ser imparcial. Las emociones marcan el discurso que se pronuncia. Según la esquina desde donde se argumenta, el resultado es diferente. Impacta comprobar la ilusión de los venezolanos en este momento y qué tan sostenible sea esa expectativa. Nadie puede censurarlos por su necesidad de creer, así desde otra orilla veamos endeble su ilusión. Como si los estuvieran encaminando a un despeñadero y en su euforia no pudieran captar el peligro. Mentes venezolanas, lúcidas y preparadas critican que se cuestione la intervención a nombre de la soberanía, cuando ellos tuvieron que tragarse los efectos de esa soberanía durante más de 20 años y nadie hizo nada por ayudarlos. Entonces aparece alguien que ‘hace algo’ y lógico que todas las justificaciones se acomodan al gran favor que hizo: ¡sacó a Maduro! Por algo se empieza. Pero el que hizo algo (favorable, claro) esconde sus verdaderas intenciones que todavía muchos venezolanos no logran ver. Los liberó ¿de qué?
En los sesudos argumentos de pensadores venezolanos interpreto cierto resentimiento, facturas pendientes porque se los dejó sufrir y aguantaron demasiado. Nadie hizo nada por ellos: la pasividad mundial fue extrema. Hay un cobro inconsciente para todos los que hoy alegan soberanía y atropello, cuando pareciera que no les hubiera importado ‘la soberanía del pueblo venezolano’ que sufrió lo indecible (pobreza, familias separadas, desempleo, atropellos, maltratos) durante tantos años. Los ‘liberó’ un matón, pero eso no importa, los liberó. ¿Qué sigue? Lo más desconcertante de la situación actual es el engaño, la forma en que ‘somete’ a Venezuela haciéndole creer que se está buscando su beneficio. ¿Acaso se ha escuchado el verdadero sentir del pueblo sometido? ¿Alguien los ha tenido en cuenta? Es inexplicable cómo Delcy ‘enemiga’, ahora es colaboradora. No hay ‘necesidad’ de cambiar de régimen. Para el ego trumpista lo importante era someter, hacer gala de poder y… listo. El plan continúa sin tener en cuenta ‘al sufrido pueblo venezolano’. ¿Sus pensadores, dolidos y molestos, se habrán dado cuenta de la ‘nueva era’ mundial que inauguró el actuar de Trump?
Venezuela le está dando una gran lección al mundo. Coherencia, dualidad, traición, oportunismo, poder, intereses económicos, ego, sometimiento. Muchos conceptos que a la luz de lo vivido, obligan a revisar su vigencia. Casi que preguntarse si vale la pena repararlos o, al menos, revisarlos. Todo es relativo, deleznable, sin importancia. El cinismo y el descaro son la nueva filosofía. Cada quien ‘hace’ sus reglas y las practica. Ni modo de pedir coherencia o sorprenderse de que otros repitan este proceder. China puede invadir a Taiwan: ya tiene ‘permiso’ norteamericano. Que siga la guerra de Rusia contra Ucrania. Comenzó el ‘sálvese quien pueda’, porque el orden mundial se destortilló. El Kybalion dice: ‘como es arriba, es abajo’ste desorden, por lo tanto, tiene licencia para practicarse en cualquier escenario: pareja, familia, vecindario, trabajo, sociedad. ¿Qué nos salva? ¿De qué me agarro?