Las columnas de opinión suelen o solían ser para cantar la tabla, para denunciar desatinos, contrarrestar oprobios, hacer propuestas conducentes, en fin, para socorrer a la comunidad en sus descalabros cuando estos totazos provenían del poder empresarial o político. Algunos escritores de escasos de recursos, pero recursivos con la palabra, incurrimos en esta práctica, en virtud además de nuestras convicciones humanistas. Si lo habían hecho Hemingway y García Márquez, ¿por qué no nosotros que también teníamos máquina de escribir?
Como otros compañeros de generación he sido columnista por evos, y creo haber cumplido cierto deber social. Pero debo confesar que ya no me da la labia para seguir atacando a los que no piensan como uno piensa, porque aún el que no tiene la razón tiene sus razones. Hoy salto a referirme a los amigos de la vida que al presente están sufriendo quebrantos en su salud. O se fueron.
Empiezo por el que se acaba de despedir, por Lalo Holguín, qué amigazo. Hermano de mis otros dos compañeros del alma, Armando Holguín Sarria y Ramiro, desde las épocas bachilleriles del Santa Librada. A la vez estudioso y bohemio, buen conversador y anfitrión eximio. A los Holguín debo todos los honores que me fueron concedidos por el colegio, por Usaca y por Congreso. Un abrazo ultrasónico querido Lalo, y mis recuerdos a Armando.
Milciades Arévalo, escritor y activista, director por 50 años de la Revista Puesto de Combate y por más de 30 sostenedor en la Feria del Libro de Bogotá del stand más completo de escritores colombianos, muchos casi que creados por él. Se duele de no poder estar este año por tener que atender una molesta dolencia renal. Merece el homenaje de la intelectualidad colombiana.
Umberto Valverde es hoy una leyenda en la literatura del Valle, y por extensión lo merecería ser del planeta. El impacto de Bomba camará, Celia Cruz reina rumba, y Quítate de la vía, perico, no cesa. Tanto que Leonardo Medina hizo hace poco una nueva edición de Celia, en la Subsecretaría de Cultura. Desde los años 60 ha sido nuestro amigo y a veces cuestionador de la onda nadaísta, pero siempre solidario en el quehacer cultural revoltoso. Me entero que el año pasado tuvo problemas cardíacos que superó, pero actualmente, este guionista de Rodillanegra, la película basada en un cuento suyo que rodó Mayolo, está casi impedido de moverse por una operación de rodilla. Pero no para de correr con sus denuncias y comentarios por las redes sociales.
José Luis Díaz-Granados es otro personaje de fábula. Poeta, novelista, ensayista, además padre de los poetas Federico y Carolina. Aguerrido militante político de izquierda tuvo que abandonar el país y permanecer 5 años en Cuba. Es uno de los escritores más queridos en el ámbito cultural por su generosidad y jovialidad. Le apareció un trombo en el estómago que lo ha tenido altamente mortificado, con diarias inyecciones en el ombligo. A él, y a mis otros amigotes enfermitos -para que confíen en la ciencia médica y/o en el milagro-, les comunico que me sometí a un examen de laboratorio y se encontró que el trombo que me había surgido y que diera lugar a la falsa noticia de mi muerte prematura, ha desaparecido luego de un juicioso tratamiento anticoagulante.
Nota: La intelectualidad caleña y colombiana ha lamentado la reciente renuncia a la Subsecretaría de Cultura de Cali, del dinámico hombre de letras Leonardo Medina, de quien se ha comentado con fundamento que es de talla ministerial. Su fecunda labor ha sido ampliamente conocida y aplaudida en todos los estamentos y es de esperarse que en otros ámbitos culturales pueda continuar sus programas. Porque a quien se comprometió a activar la cultura, no hay quién lo pare. Felicitaciones y gracias, Leonardo.