La emergencia sanitaria a bordo del crucero MV Hondius sigue generando preocupación internacional luego de que tres personas murieran y decenas de pasajeros quedaran bajo observación por un brote de hantavirus.

Sin embargo, por estos días, además del temor por la salud pública, un testimonio se roba la atención del mundo. Se trata de un pasajero latinoamericano, quien describió la experiencia como “una desgracia”.

Se trata de Carlos Ferello, el único argentino a bordo del crucero MV Hondius, que salió de Ushuaia el pasado 1 de abril.

Esta vista aérea muestra al personal sanitario ayudando a los pacientes a subir a un barco desde el crucero MV Hondius, mientras este se encontraba anclado frente al puerto de Praia, la capital de Cabo Verde, el 6 de mayo de 2026. La Organización Mundial de la Salud informó que ese mismo día se estaban llevando a cabo evacuaciones de un crucero afectado por un brote mortal de hantavirus, y que los expertos habían confirmado la existencia de una cepa poco común que puede transmitirse entre humanos. | Foto: AFP

El viajero aseguró que la situación fue angustiante para todos los ocupantes del barco, que permanecieron durante varios días bajo estrictos protocolos de bioseguridad mientras las autoridades sanitarias coordinaban el desembarco en Tenerife, España.

“Fue distinto a lo que había pensado. Fue una desgracia, ahora tenemos que pasar unos días en cuarentena”, afirmó Ferello, al canal TN desde el puerto canario de Granadilla, en la isla de Tenerife.

El brote se detectó después de que varios pasajeros presentaran síntomas compatibles con el hantavirus, una infección que generalmente se transmite por contacto con excrementos, saliva u orina de roedores infectados.

Ilustración de un concepto de prueba de hantavirus con tubos de laboratorio que contienen hisopos de algodón y etiquetas de Hantavirus junto con siluetas de ratas en el fondo que evocan la transmisión por roedores fotografiados, en París, Francia, el 4 de mayo de 2026 | Foto: JOAO LUIZ BULCAO / HANS LUCAS

Así, el ingeniero retirado detalló que, tras haber embarcado en Ushuaia, en Argentina, atraído por la navegación y el recorrido hacia la Antártida, las primeras alarmas se dieron cuando pasaban cerca del archipiélago de Tristán da Cunha, considerado uno de los lugares habitados más remotos del planeta.

En ese punto, ya un matrimonio neerlandés había comenzado a presentar síntomas febriles. El hombre murió a bordo de la embarcación, mientras su esposa perdió la vida tras ser evacuada hacia Johannesburgo, en Sudáfrica, desde la isla de Santa Elena.

Durante la entrevista, el pasajero latino relató también que el ambiente dentro del crucero cambió drásticamente desde que se conocieron los primeros fallecimientos. No obstante, la preocupación se intensificó al no tener certeza sobre el alcance del contagio ni sobre el tiempo que permanecerían aislados.

“En ese momento fue cuando se prendieron todas las alarmas. Empezaron a hacer análisis y a delinear que teníamos que estar aislados”, indicó Ferello.

Evacuados españoles con trajes protectores blancos abordan por la puerta trasera un avión Airbus A310 de la Fuerza Aérea Española en el aeropuerto de Tenerife Sur-Reina Sofía, tras ser evacuados del crucero MV Hondius, de bandera holandesa, afectado por el hantavirus, en la isla de Tenerife (Islas Canarias, España), el 10 de mayo de 2026. Los vuelos de repatriación para los casi 150 pasajeros a bordo del barco, afectado por el mortal brote de hantavirus, comenzaron con el traslado de los pasajeros a tierra en embarcaciones más pequeñas y posteriormente en autobús al aeropuerto para volar a sus hogares tras semanas en el mar. (Foto de Antonio Sempere / AFP) | Foto: AFP or licensors

Así, y de acuerdo con las autoridades españolas, el operativo para recibir a los pasajeros fue calificado como “sin precedentes”, debido al nivel de coordinación requerido entre organismos de salud y seguridad de distintos países.

“Se tomaron las medidas de que no estuviéramos tan juntos. Yo estaba solo, así que siempre comía, desayunaba y paseaba solo; no tenía tanto contacto”, relató el argentino sobre cómo comenzaron a prevenir nuevos contagios, y la disposición de su nación, para atender el caso. Y añadió, “Cancillería y el embajador fueron espectaculares. Se han movido, se han preocupado. Estaban en contacto permanente, tanto el Ministerio de Salud de la Argentina como los consulados”.

Cabe decir que, el barco llegó al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, con más de 150 personas a bordo.

Sin embargo, por ahora, las autoridades sanitarias continúan monitoreando a los pasajeros repatriados a sus respectivos países. Hasta el momento, no se han reportado nuevos contagios confirmados, aunque algunos viajeros permanecen bajo observación médica preventiva.