La líder opositora venezolana María Corina Machado le entregó este jueves su medalla del Nobel de la Paz al presidente estadounidense Donald Trump, que ansiaba ganarla el año pasado, y le reiteró que cuenta con él “para la libertad de Venezuela”.
Machado fue recibida con discreción en la Casa Blanca por el presidente republicano, el mandatario que cambió el rumbo de Venezuela con la captura y derrocamiento del presidente Nicolás Maduro, pero que ahora apuesta claramente por sus herederos.
Maestro de controlar las redes sociales, el mandatario republicano no colgó ninguna foto de esa entrega simbólica de un premio que, según los estatutos del Instituto Nobel, es personal e intransferible.
La Casa Blanca tampoco confirmó si Trump aceptó el regalo.
“Le presenté al presidente de Estados Unidos la medalla del Premio Nobel de la Paz”, declaró Machado a la prensa frente al Capitolio estadounidense tras su reunión con Trump.
“Me impresionó mucho lo claro que está, cómo conoce la situación en Venezuela, cómo le importa lo que está sufriendo el pueblo de Venezuela, y yo le aseguré que la sociedad venezolana está unida”, aseguró en unas declaraciones dominadas por la desorganización, ante el Capitolio, donde se había reunido con senadores, constató la AFP.
Lo que debía ser una rueda de prensa a las puertas del Congreso se convirtió en un mítin descontrolado, con decenas de venezolanos partidarios suyos gritando y jaleando a la opositora.
La policía y los guardaespaldas la sacaron del lugar y la metieron en un coche, sin que se realizara la rueda de prensa.
Desde la Casa Blanca la única reacción fue una descripción de lo que esperaba el presidente Trump, según su portavoz, Karoline Leavitt.
Trump “estaba impaciente” por conocer a Machado y esperaba mantener “una buena conversación productiva”, dijo la portavoz de la Casa Blanca mientras el almuerzo en privado aún estaba en curso.
El Nobel Peace Center subrayó el jueves en X que los laureados podían disponer como quisieran de la medalla dorada asociada a la distinción.
Pero agregó: “Una medalla puede cambiar de manos, pero no el título de laureado del Premio Nobel de la Paz”.
Machado salió de Venezuela en diciembre, al cabo de casi un año de clandestinidad, gracias al apoyo logístico estadounidense.
Tras recibir el premio Nobel en Oslo, ha mantenido una agenda discreta, de contactos puntuales, como un encuentro con el papa León XIV en Roma.