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Muerte Ali Jamenei: ¿cómo la CIA planeó y ejecutó la operación militar contra el líder iraní? Detalles
Un operativo entre EE. UU. e Israel permitió localizar el complejo en Teherán donde se escondía el líder del régimen.
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1 de mar de 2026, 06:14 p. m.
Actualizado el 1 de mar de 2026, 06:14 p. m.
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La muerte del líder supremo de Irán, Alí Jameneí, junto a varios altos funcionarios del régimen, fue el resultado de un estrecho intercambio de inteligencia entre Estados Unidos y Israel, según reveló The New York Times tras preguntarle a fuentes familiarizadas con esta clase de operaciones.
De acuerdo con el reporte, la Agencia Central de Inteligencia, CIA, llevaba meses siguiendo los movimientos del ayatolá, recopilando datos sobre su ubicación y analizando sus patrones de desplazamiento. Jameneí mantenía estrictas medidas de seguridad: sus apariciones públicas eran esporádicas, no se anunciaban con anticipación y rara vez se transmitían en directo por los medios de comunicación de ese país.

Sin embargo, los servicios de inteligencia habrían detectado la convocatoria de una reunión de alto nivel en un complejo gubernamental ubicado en el centro de Teherán, a la que asistiría el líder supremo la mañana del sábado 28 de febrero. Para Washington y Tel Aviv, esa información representó una oportunidad estratégica. Según las fuentes citadas por el diario, el calendario del ataque fue modificado para aprovechar ese momento.
Aunque inicialmente se contemplaba una operación nocturna, bajo condiciones de menor visibilidad, ambos gobiernos decidieron adelantar la ofensiva tras confirmar la presencia de varios altos mandos en el mismo lugar. El ajuste respondió a la posibilidad de golpear simultáneamente a la cúpula de seguridad iraní.
En paralelo, el escenario diplomático parecía enviar señales ambiguas. Las negociaciones celebradas en Ginebra la semana anterior, las discusiones técnicas previstas en Viena sobre el programa nuclear iraní y la anunciada visita del secretario de Estado Marco Rubio a Israel proyectaban una aparente continuidad de los canales diplomáticos. Sin embargo, según el medio estadounidense, mientras estos contactos se desarrollaban, la planificación militar avanzaba.
Funcionarios citados por ese medio de comunicación, indicaron que los líderes iraníes no habrían tomado precauciones adicionales pese al alto nivel de tensión, lo que facilitó su exposición durante la reunión.
📌Irán volvió a golpear este domingo bases militares estadounidenses en Oriente Medio e Israel con misiles y drones, en represalia por los ataques del sábado que provocaron la muerte del líder supremo Alí Jamenei.
— El País Cali 📰 (@elpaiscali) March 1, 2026
Periodistas de la AFP escucharon este domingo fuertes explosiones… pic.twitter.com/qcAs1ce3hk
El ataque comenzó alrededor de las 6:00 a. m., hora local de Israel (7:30 a. m. en Irán), con el despegue de aviones de combate equipados con munición de largo alcance y alta precisión. Cerca de dos horas después, hacia las 9:40 a. m. en Teherán, los misiles impactaron el complejo gubernamental, alcanzando de forma simultánea varios edificios.
Jameneí se encontraba en una de las edificaciones cercanas, mientras otros altos funcionarios participaban en reuniones dentro del mismo recinto, donde operan las oficinas de la presidencia iraní, del líder supremo y del Consejo de Seguridad Nacional.

Entre los fallecidos figuran Mohammad Pakpour, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica; el contralmirante Alí Shamkhani, jefe del Consejo Militar; Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa; Seyyed Majid Mousavi, comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria; y Mohammad Shirazi, viceministro de Inteligencia, según las fuentes citadas y la agencia estatal IRNA.
El operativo, descrito como de alta precisión, marcó un punto de inflexión en la escalada regional y desencadenó una cadena de represalias que mantiene en máxima tensión a Medio Oriente.
Según las fuentes consultadas por The New York Times, la operación fue el resultado de varios meses de preparación y de un análisis minucioso sobre la estructura del poder iraní. Ese seguimiento se incrementó tras la guerra de 12 días registrada el año pasado, un episodio que, según el diario, permitió a Estados Unidos perfeccionar el rastreo de movimientos y comunicaciones de Alí Jameneí y de la Guardia Revolucionaria.
Exfuncionarios estadounidenses señalaron que la información utilizada en esta ofensiva provino de la misma red de inteligencia que fue empleada en junio de 2025 para la operación contra tres instalaciones nucleares iraníes. Ese entramado habría facilitado la identificación de objetivos estratégicos y la coordinación de los ataques.
Tras el bombardeo inicial, se habrían ejecutado nuevas acciones contra lugares donde se encontraban alojados altos mandos de los servicios de inteligencia iraníes, con el propósito de debilitar la cadena de mando y la capacidad de respuesta del Estado.
“El principal oficial de inteligencia de Irán logró escapar, pero los altos mandos de las agencias fueron diezmados”, señaló el medio escrito, citando a personas informadas sobre la operación.
El primero en insinuar públicamente la muerte de Jameneí fue el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien pocas horas después del inicio de la ofensiva afirmó que existían fuertes indicios sobre su fallecimiento. Más tarde, a las 4:37 p. m. (hora de Washington), el presidente estadounidense Donald Trump confirmó el deceso en un mensaje publicado en su red social Truth Social.
En su pronunciamiento, Trump calificó a Jameneí como “una de las personas más malvadas de la historia” y sostuvo que su muerte representaba “justicia para el pueblo iraní” y para quienes, según él, fueron víctimas de sus decisiones.
Cuatro horas después, y luego de que voceros del régimen iraní negaran inicialmente la información asegurando que el líder supremo estaba a salvo, la televisión estatal confirmó que había muerto en los bombardeos. En ese mismo ataque, según la transmisión oficial, también fallecieron cuatro miembros de su familia, entre ellos una hija y un nieto.

Soy comunicador social de la Universidad Santiago de Cali y periodista radicado en Popayán desde hace más de 15 años, pero con nacionalidad caleña. Además, soy reportero judicial en una de las regiones más hermosas del mundo, el Cauca.
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