El Gobierno de Daniel Noboa adoptó una drástica decisión diplomática al declarar persona no grata al embajador de Cuba en Quito y ordenar la salida de gran parte del personal de la misión diplomática de la isla en Ecuador.
La medida fue conocida tras la circulación de una nota diplomática atribuida al Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana ecuatoriano, cuya autenticidad fue verificada por medios internacionales. En el documento se establece que el embajador cubano y varios funcionarios de la delegación cuentan con un plazo de 48 horas para abandonar el territorio ecuatoriano.
La comunicación también incluye a consejeros, secretarios, agregados civiles y personal administrativo de la representación cubana, quienes deberán retirarse del país tras ser declarados personas no gratas.
Hasta el momento, la Cancillería ecuatoriana no ha explicado públicamente las razones específicas de la decisión. Sin embargo, el procedimiento se fundamenta en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que permite a un Estado expulsar diplomáticos extranjeros sin necesidad de justificar la medida.
La crisis diplomática se profundizó luego de que el Gobierno ecuatoriano también decidiera retirar a su embajador en La Habana.
La determinación fue oficializada mediante el Decreto Ejecutivo 317, firmado el 3 de marzo de 2026 por el presidente Noboa, con el que se dio por terminadas las funciones del embajador ecuatoriano José María Borja López.
El decreto establece que la decisión se adopta en ejercicio de las facultades del presidente para nombrar y remover jefes de misión diplomática, conforme a la Constitución y la normativa del servicio exterior ecuatoriano.
En la práctica diplomática, el retiro de un embajador suele interpretarse como una señal de enfriamiento o deterioro en las relaciones bilaterales. No obstante, combinado con la expulsión del embajador cubano, el gesto se considera uno de los indicios más fuertes de una posible ruptura de relaciones entre ambos países.
El episodio ocurre además en un contexto geopolítico particular en la región. La decisión del Gobierno ecuatoriano se conoce apenas días antes de un encuentro en Miami entre el presidente Noboa y el mandatario estadounidense Donald Trump, en el que participarán varios líderes latinoamericanos.
En ese escenario también asistirán mandatarios de países como Argentina, Paraguay, Bolivia, Honduras y El Salvador para discutir temas de política regional.
En medio de ese panorama, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, quien mantuvo estrechas relaciones con Cuba durante su gobierno, advirtió recientemente sobre las consecuencias que tendría una eventual intervención internacional en la isla caribeña.