Ramiro Mena es un comerciante de 53 años, en 2006 recibió un trasplante de riñón, por lo tanto vive medicado con inmunosupresores y en control por nefrología. Desde entonces su vida transcurrió con normalidad, salvo que el 26 de agosto pasado fue diagnosticado con Covid-19. No sabe con certeza quién o cómo, pero supone que fue mientras trabajaba. Por fortuna en su grupo familiar (esposa e hijo) ninguno más resultó contagiado.

“Empecé con un poco de tos ese día, pero ya en la noche tuve fiebres altas. Entonces lo primero que hice fue llamar a uno de los nefrólogos de la Fundación Valle del Lili que hace seguimiento a mi trasplante. Como tenía problemas para respirar, me recomendó que acudiera de inmediato a Urgencias. Allá me hicieron la prueba de Covid-19 que salió positiva, por lo que me tuvieron en observación”, hasta allí recuerda Ramiro, quien después tuvo que ser remitido a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Adecuación general

Ramiro Mena es solo uno de los miles de pacientes de Covid-19 atendidos en la Fundación Valle del Lili durante esta pandemia, una cifra que aumenta a diario. Pero, antes de recibir al primero de estos pacientes en marzo de 2020, esta institución se reorganizó internamente para garantizar que todas las personas sospechosas por coronavirus sean diagnosticadas y tratadas con los más altos estándares médicos, y que los pacientes de otras patologías puedan seguir siendo atendidos sin riesgo.

De hecho, desde principios de este año, las directivas médicas habían previsto que el nuevo coronavirus originado en China estaba avanzando por todo el mundo y era inminente su llegada a Colombia. Entonces, comenzó una adecuación a gran escala de toda su infraestructura para atender a estos pacientes, lo que implicó en primer lugar adquirir nuevos equipos de laboratorios para el diagnóstico del virus. En este sentido, como destaca el doctor Ludwig Luis Albornoz Tovar, jefe del Departamento de Patología y Medicina de Laboratorio de la Fundación Valle del Lili, “antes que la pandemia se hiciera presente en nuestro país, ya estábamos preparándonos y por eso fuimos el primer laboratorio privado que implementó las pruebas moleculares”.

El proceso de adecuación igualmente requirió preparar al personal médico, asistencial y administrativo, los más de 6.000 ciudadanos Lili, quienes recibieron las capacitaciones y los implementos de bioseguridad necesarios para enfrentar la pandemia; y además, desde que fue declarada la emergencia sanitaria en Colombia, todas estas personas que trabajan por la salud en la Fundación Valle del Lili han recibido permanente apoyo emocional y psicológico. De esta forma han logrando mantener la esperanza y el optimismo, pese a las difíciles circunstancias que se viven a diario por cuenta del Covid-19.

Como afirma el doctor Sergio Morales Sanclemente, médico internista y jefe de Urgencias de la Fundación Valle del Lili, “la clave del éxito que hemos tenido es el trabajo en equipo, ya que nos hemos reunido todas las áreas, médicas y asistenciales, con los diferentes servicios de apoyo administrativo, y en conjunto diseñamos estrategias para brindar la mejor atención a nuestros pacientes y sus familiares”.

En cuanto a las medidas adoptadas para garantizar la bioseguridad de todos los pacientes, explica el médico internista que “se hicieron cambios en los procesos de atención, uno de ellos fue implementar un pre triaje para identificar cuando el paciente tenga o no síntomas respiratorios. definiendo así su ruta de atención. En caso afirmativo será atendido por un equipo médico, asistencial y administrativo exclusivo en un área adecuada para controlar estos casos. Así logramos separar la atención de los pacientes con síntomas respiratorios de los no respiratorios”.

Al área de Urgencias para pacientes con síntomas respiratorios o sospechosos de Covid-19 llegó Ramiro. En solo tres días su estado empeoró y tuvo que ser remitido a la UCI donde permaneció 21 días en coma inducido con respiración artificial. “Al despertar de ese estado recuerdo que los médicos parecían astronautas, durante ese tiempo su trato fue muy cercano conmigo y me dieron mucho ánimo, yo necesitaba apoyo ya que solo podía ver a mi familia por videollamada, aunque para ellos es muy difícil siempre estuvieron a mi lado”, expresa el paciente.

Para la doctora María Elena Ochoa Ardila, jefe del Departamento de Medicina Crítica de la Fundación Valle del Lili y quien tuvo a su cargo la evolución de Ramiro Mena en la UCI, “los médicos de cuidados intensivos y de urgencias, junto con los infectólogos creamos un protocolo transversal a toda la institución con el cual manejamos a nuestros pacientes. Como se trata de una enfermedad nueva, vamos actualizando el protocolo con el correr del tiempo y los avances más recientes”.

A la fecha han ingresado a la UCI de la Fundación Valle del Lili más de 700 pacientes adultos por Covid-19, por eso se destinó para ellos la mitad de la capacidad disponible, es decir un total de 48 camas para cuidados críticos y 12 más que se adecuaron recientemente en el área de Urgencias.

“Para la atención en la UCI, ha sido escogido un equipo médico y asistencial exclusivo, integrado por personas que corrieran los menores riesgos al atender estos pacientes”.

Dra. María Elena Ochoa Ardila
Jefe del Departamento de Medicina Crítica

Apoyo psicológico

Conscientes de la inmensa carga emocional que conlleva estar al frente de una crisis sanitaria, la Fundación Valle del Lili diseñó una serie de estrategias para brindar acompañamiento y apoyo psicológico a todo su personal, reforzando su salud mental y contribuyendo a que puedan seguir brindando una atención de alta calidad.

“Cada uno de los médicos y de todo equipo asistencial se han afectado, porque hemos hecho modificaciones en nuestra vida, como dejar de visitar a nuestros padres que son personas mayores o aislarnos de nuestros familiares”, expresa la doctora Ochoa Ardila.

Por su parte, para el doctor Morales Sanclemente, “es difícil ver el sufrimiento de nuestros pacientes, ver la angustia de sus familiares, de sus seres queridos ante la enfermedad, pero hemos sabido mantener la esperanza”.

En este sentido, como afirma Juan Pablo Niño, psicólogo de la Fundación Valle del Lili, “desde el área de Psiquiatría y Psicología hemos diseñado talleres virtuales y terapias grupales que realizamos con el personal de la institución, ya que enfrentar una nueva enfermedad, es una situación que genera siempre angustia y ansiedad”.

De acuerdo al psicólogo, en la Fundación Valle del Lili “hemos tenido en varios de nuestros profesionales trastornos de insomnio y fatiga muscular, síntomas que nosotros podemos asociar con la aparición de la pandemia y la exigencia que para ellos implica resolver o hacerle frente”.

Al respecto, la doctora de Medicina Crítica asegura que “una de las campañas internas que tenemos es la de ‘Amigos Lili’, un compañero que está pendiente que siempre uses adecuadamente todos los elementos de protección personal y que también se preocupa por tu estado de ánimo para informar a tu jefe si te ve agobiado, cansado o triste”.

El jefe de Urgencias, concluye que “de parte de la Fundación Valle del Lili hemos recibido el apoyo que necesitamos, tenemos una línea de ayuda liderada por el equipo de Psiquiatría y Psicología, también espacios donde la gente puede relajarse y donde puede compartir sus experiencias, eso nos ha ayudado mucho a sobrellevar esta situación, por eso las áreas de atención han evolucionado, permitiendo que todos los equipos y todo el personal de atención y nuestros pacientes se sientan seguros”.

Después de pasar casi tres meses hospitalizado, Ramiro Mena evolucionó satisfactoriamente y pudo ser desconectado del ventilador, ahora se encuentra libre del virus y recuperándose junto a su familia en el hogar.

Acompañamiento

La Fundación Valle del Lili dispuso de las siguientes estrategias para apoyar la salud mental y emocional de sus funcionarios y cuerpo médico:

-Línea de atención emocional y psicológica, también para familiares de médicos y personal de la institución.
-Terapias grupales.
-Webinars sobre los efectos en la salud mental de la pandemia y cómo contenerlos.
-Sesiones de yoga para los médicos.
-Programa de acompañamiento ‘Amigos Lili’.