El caso de las frambuesas envenenadas con talio que le quitó la vida a dos menores de edad tras consumirlas, ha sumado recientemente una nueva prueba al expediente judicial que maneja la Fiscalía General de la Nación.
En esta ocasión, apareció el testimonio de un veterinario, quien habría sido el encargado de brindar su cuenta bancaria para hacer el pago de la entrega del paquete de las frambuesas al domiciliario asignado.
En ese sentido, el veterinario es Gabriel Enrique Blanco Ayala, quien a la vez es el dueño del centro de Medicina Animal en donde la empresaria Zulma Guzmán Castro, señalada autora intelectual del crimen, llevaba a sus mascotas. Según el testimonio revelado por Noticias RCN, el dinero habría salido de una cuenta asociada al consultorio veterinario de Blanco Ayala, siendo transferido mediante la plataforma Nequi.
“Al mirar el extracto bancario de mi Nequi me aparece un movimiento por $12.000 a nombre del señor José Luis Trejo, pero no recuerdo el concepto de esta transferencia”, sostuvo el veterinario a lo largo de su declaración ante los investigadores de la Fiscalía. El nombre de la persona mencionada es el del domiciliario que llevó las frambuesas hasta el edificio donde vivían las dos víctimas mortales.
Sobre el uso de una cuenta bancaria en su clínica veterinaria, explicó que hay clientes que pagan las consultas y los exámenes de sus mascotas en efectivo y si de ese pago surge alguna devuelta, esta se hace a través de una transferencia electrónica.
Por lo tanto, dicha práctica es común en su centro médico veterinario y la justifica para explicar el movimiento bancario que se encuentra en revisión del ente acusador.
“Algunos clientes pagan en efectivo y nos indican que les demos las vueltas por medio de Nequi. Puede ser posible que esta señora me haya dicho que le diera las vueltas del valor que pagó por medio de una transferencia”, aseguró el testigo del proceso judicial.
Con base en la explicación anterior, el veterinario insistió en que el dinero que llegó al domiciliario se envió con la premisa de que era la devuelta de un pago que hizo Guzmán Castro por un servicio que le ofreció a sus mascotas, razón por la cual en ese momento desconocía el destino.
Según lo escuchado en la declaración, todo indica que Zulma Guzmán Castro emitió la orden para que la cantidad de dinero que correspondía a la devuelta del pago de un servicio ofrecido por el veterinario se consignara a una cuenta que no pertenecía ni a la acusada ni a su amiga Zenaida Pava Vargas, otra persona vinculada a la investigación que también ya rindió su versión de los hechos.