La muerte de la jueza Vivian Polanía, ocurrida el pasado 17 de diciembre en su residencia en Cúcuta, continúa generando repercusiones en el ámbito judicial y en la opinión pública. La funcionaria fue hallada sin vida en su apartamento luego de que su equipo de seguridad alertara a la familia sobre la imposibilidad de contactarla.
De acuerdo con la información conocida, la última comunicación que sostuvo la jueza fue con sus escoltas. Uno de ellos la dejó en su vivienda la noche anterior al hallazgo y, tras culminar su turno, se retiró del lugar.
Al no tener noticias de ella y ante la falta de respuesta a las llamadas a su teléfono celular, su esquema de protección puso en conocimiento de sus familiares la situación. Posteriormente, en compañía de la Policía, ingresaron al inmueble.
El cuerpo de Polanía fue encontrado un miércoles en su habitación, sin signos vitales. En la misma cama se encontraba su hijo, un bebé de mes y medio de nacido, quien fue trasladado de inmediato a un centro asistencial para su valoración médica.
Desde el mismo 17 de diciembre comenzaron los estudios forenses en la sede de Medicina Legal en Cúcuta. Debido a la complejidad de los análisis requeridos, algunas muestras fueron remitidas al laboratorio de toxicología en Bogotá, donde especialistas adelantaron exámenes más detallados.
Según el dictamen recientemente conocido por El Tiempo, los resultados toxicológicos concluyeron que la causa de muerte fue una sobredosis de cocaína.
Sin embargo, el proceso pericial aún no finaliza. El médico legista encargado del caso solicitó una prueba adicional para cuantificar otras sustancias que también fueron detectadas en el organismo de la jurista.
Una vez se consolide el informe definitivo, la Fiscalía incorporará el dictamen a la investigación formal abierta tras su muerte, con el propósito de determinar los pasos a seguir dentro del proceso.
Vivian Polanía se desempeñaba como jueza de control de garantías en Cúcuta, Norte de Santander. En los últimos años adquirió notoriedad pública por su presencia en redes sociales y por episodios que protagonizó durante audiencias. Algunas de sus actuaciones generaron controversia y motivaron procesos disciplinarios en su contra.
Entre los hechos más comentados estuvo su participación en una celebración de Amor y Amistad en el Palacio de Justicia de Cúcuta, donde realizó un baile junto a un hombre. Esa conducta fue calificada como una actividad con connotación erótica y dio lugar a una suspensión de tres meses en su cargo. La jueza rechazó esa interpretación y sostuvo que se trató de una dinámica sin la connotación que se le atribuyó.
Asimismo, enfrentó investigaciones por comentarios realizados a abogados y a un fiscal en distintas diligencias judiciales. En esos casos, aunque se consideró que algunas expresiones fueron innecesarias, no se configuró una falta disciplinaria que ameritara sanción.
Desde sectores de la Rama Judicial hubo voces críticas frente a su comportamiento público, al considerar que no era acorde con la investidura del cargo. Polanía, por su parte, defendió reiteradamente que su personalidad y su actividad en redes sociales no interferían con el cumplimiento de sus funciones y que los procesos bajo su despacho avanzaban con normalidad.